¡Hasta cuándo iba a caer el mexicano Noé Medina! Félix “El Gemelo” Alvarado lo tuvo acorralado varias veces en una esquina, descargaba su gancho de izquierda como un despiadado, lanzaba su derecha en volado buscando el remate y nada que Medina se inclinaba a los pies del nicaragüense. Tuvo que intervenir el réferi Onofre Ramírez en el cuarto asalto, el réferi seguro pensó; “¿para qué más castigo? hay que sentir amor al prójimo”, y prefirió cargar con la culpa de los fanáticos que pretendían ver sangre a arriesgar la vida del azteca.
MÁS FLEXIBLE
Sorprendió ese primer asalto donde Félix se mostró flexible, quebró sus caderas con movimientos de cintura y adecuaba sus pies al ritmo de su velocidad de golpes. Ese era otro “Gemelo” que estaba engavetado. Salió a luz y gustó, conectó tanto al rostro como a los bajos y pocas veces la reacción del mexicano tocó sus mejillas.
En el segundo asalto, Alvarado detuvo un poco su elasticidad y se fue a pelear en corto ¿Qué hace un muchacho de manos largas y fuerte nariz con nariz y pecho con pecho de su oponente? a pesar de ello la superioridad de Félix se hizo notar, pero recibió castigo innecesario, a través del volado de Medina.
PUNTERÍA DESAFINADA
La puntería desafinada es un tema pendiente en la carrera profesional de Alvarado. No pudo derribar al mexicano no solo por la resistencia de Medina, sino porque Alvarado por momentos empaña su visión y tiene la puntería de un ciego, falla al ritmo de su ímpetu, como sucedió en el tercero y cuarto asalto.
En ese último round, Alvarado salió más decidido, hinchado por los gritos del público, quiso boxear a la zurda pero se arrepintió y luego descargó su furia ante Medina, quien podía seguir, pero ¿para qué más?