Para los días en los cuales Denis Martínez provocaba espasmos en los bateadores contrarios con sus envíos de quiebre, David Green apenas se asomaba con timidez a las Ligas Mayores y Marvin Benard era todavía un niño.
Y cuando Vicente Padilla se estableció a base de una recta de fuego, solo vimos destellos de Oswaldo Mairena, Devern Hansack y más tarde Everth Cabrera y Wilton López, quienes al igual se han disipado con el tiempo.
Ahora es el turno de Erasmo Ramírez, quien parece camino al estrellato. Hasta ahora, es el único big leaguer nica seguro, aún con todo el entusiasmo que nos provoca Cheslor Cuthbert y la batalla que librará J. C. Ramírez.
Esa disparidad en el surgimiento, hace difícil armar un plantel sólido para competir, por ejemplo, en torneos como el Preclásico de Mexicali, donde no se podrá contar con Erasmo y ya hay dudas con los demás.
Y si echamos hacia atrás la máquina del tiempo, vamos a encontrar a Francisco Dávila, Rigo Mena y Duncan Campbell, en medio de una producción aislada de talentos para la exportación. Así no se podrá competir.
Este año, teníamos la ilusión de ver a Erasmo junto a Wilton, Cabrera, Cheslor y J. C. más Alex Blandino, Jhonny Polanco y Elmer Reyes, pero por ahora, esos solo son deseos que se van disipando.
No nos queda de otra que seguir trabajando con las Ligas Menores. De ahí salen los prospectos que firmarán y una vez que se conviertan en algo real, serán capaces de conformar una tropa peleadora.