Sergio Ramírez

Paseo entre árboles muertos

El periodista norteamericano Robert Hitchens me entrevistó en Managua en 1985, cuando yo ejercía el cargo de vicepresidente de un país en guerra contra los contras armados y financiados por el gobierno de Ronald Reagan, quien en sus discursos televisivos, con voz y gestos de anunciador de detergentes, explicaba frente a un mapa el peligro que significaba Nicaragua, más cerca de Washington que Wyoming.

Hitchens venía en nombre de The Nation, la clásica revista de la izquierda intelectual norteamericana, donde se habían publicado las entrevistas que otro periodista memorable, Carleton Beals, hizo en 1928 al general Sandino en sus cuarteles de la montaña en San Rafael del Norte, cuando luchaba contra las tropas de ocupación de Estados Unidos.

Yo no recordaba ese encuentro de 1985, ni el reportaje que en base a nuestra conversación fue publicado en la revista Granta de Londres ese mismo año, hasta que Valerie Miles, la directora de la edición en español, me lo hizo llegar; por mi cuenta, rastreando en la red, me encontré con una foto que registra la ocasión, publicada en The Guardian en 2010. Hitchens, murió pocos meses después, en 2011, de un cáncer en el esófago. Ya nunca volvería a encontrarme con él.

En esa foto aparecemos conversando en mi despacho de la Casa de Gobierno, él sentado en el extremo de un sofá, mientras toma notas, y yo en una mecedora tejida de junco, de esas que los nicaragüenses solían sacar a las aceras de sus casas para las tertulias vespertinas, como todavía se hace en nuestras ciudades de provincia.

Viste una camisa a cuadros, con las mangas enrolladas, y yo uno de esos trajes safari que usaba entonces para las funciones oficiales. Enfrente hay una mesa baja de sobre de vidrio, con un vaso de agua, y una grabadora. En la esquina, en otra mesa, un teléfono solitario, y detrás una cortina que cubre el ventanal que da a las ruinas y baldíos de lo que había sido el corazón de la ciudad, baldíos donde era posible ver algún caballo pastando la hierba reseca, y había familias hacinadas en las ruinas de los edificios aún no demolidos, sumidos en la oscurana.

Él recuerda en su reportaje que hablamos a lo largo de cinco horas, hasta tarde de la noche, y recuerda también que hubo mientras tanto dos temblores, parte de la vida diaria en Nicaragua, y que yo me puse de pie de un salto y ordené que abrieran las puertas del despacho, para luego continuar con nuestra conversación.

Fuera del cuadro de la foto queda el despacho, en una de cuyas paredes se exhibía una secuencia de imágenes de distintos momentos de la vida del general Sandino, más allá mi escritorio cargado de papeles, y al lado un cuadro del pintor venezolano Jesús Rafael Soto, donado por él al recién fundado Museo de Arte Moderno Julio Cortázar, recibido en custodia porque el museo no tenía sede, solo obras de arte igualmente donadas por otros pintores, solidarios con la Nicaragua de los sueños de entonces: Roberto Matta, Joan Miró, Wilfredo Lam, Antoni Tapies.

Al triunfo de la revolución en 1979 no teníamos donde instalarnos, y por fin encontramos este edificio en medio de las ruinas del terremoto; solo habían sobrevivido los primeros tres pisos de lo que había sido el rascacielos del Banco Central, y enfrente funcionaba la Asamblea Nacional, en la vieja sede del Banco Nacional, otro edificio descalabrado .

Hoy, treinta años después, el panorama de los alrededores es distinto, y según la opinión generalizada, el viejo centro de Managua “ha recuperado el alma”. La avenida Bolívar, que corre al lado de lo que fue la Casa de Gobierno, ahora se llama Avenida de Chávez a Bolívar. Comienza en la rotonda en la que se alza el monumento a Chávez, donde el rostro del comandante venezolano, con su boina roja ritual, descuella en medio de una flor luminosa de pétalos multicolores, y atravesando las canchas y juegos infantiles de un parque, termina en el Puerto Salvador Allende, en la ribera del lago Xolotlán, con su malecón que entra en la lista de los diez mejores de América Latina del diario El País.

Allí se han construido réplicas exactas de las casas de Rubén Darío y el general Sandino. Es como en el cuento del mapa en relieve que ordenó hacer un emperador chino, igual al tamaño del reino, que escribió Jorge Luis Borges. En el cuento, es el mapa el que se deteriora, hasta quedar solo despedazadas ruinas “habitadas por animales y mendigos”; aquí, son las casas originales las que van menoscabándose, víctimas de la incuria, pues no se provee a su mantenimiento, mientras estas otras, las falsas, aún huelen a cemento fresco. Igual que en Las Vegas. ¿Para qué ir tan lejos si en la misma avenida de los casinos de juego se pueden visitar la torre Eiffel, los canales de Venecia, y el coliseo romano, todo junto?

Cuadra tras cuadra, la Avenida de Chávez a Bolívar, igual que las vías principales de Managua, se halla sembrada de decenas de árboles de la vida, que la gente llama “arbolatas”, extrañas estructuras metálicas de 10 toneladas y 17 metros de altura, pintadas originalmente de amarillo y ahora de los más diversos colores, e iluminadas con 15 mil bombillos Led cada una, con sus ramas en formas de arabescos. Un bosque muerto que no deja de crecer.

Un profuso kitsch sostenido por los petrodólares venezolanos, que ya menguan, y que no hubiera pasado desapercibido para Hitchens, quien en su reportaje observa que ya entonces Managua combinaba “lo peor de las ciudades del tercer mundo con lo peor del mal gusto del primero”.
Managua era entonces fruto de una miseria humilde, cuando la revolución llenaba de esperanzas la oscuridad de aquellas ruinas y baldíos; en cambio, cuando ya no hay revolución, todo parece tan falso como el extraño bosque de árboles de fierro que se multiplican en una incontrolable epidemia.

El autor es escritor. Masatepe, enero 2016
www.sergioramirez.com
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Opinión Managua paseo archivo

COMENTARIOS

  1. Robert o Christopher Hitchens?
    Hace 11 años

    Sr. Ramirez:

    Esta seguro que la persona a quien se refiere en este articulo se llamaba «Robert» Hitchens? De acuerdo a la informacion en linea, la persona que aparece en la foto de THE GUARDIAN entrevistandolo se llama Christopher Eric Hitchens (13 April 1949 – 15 December 2011).

    La foto original en la pagina de THE GUARDIAN a la cual me refiero es esta:

    http://www.theguardian.com/books/gallery/2010/may/30/christopher-hitchens

    Herzlichst, Herr Ramirez.

    Best regards,

    M.A.Q.
    Washington, DC, USA / Frankfurt am Main, Deutschland

    1. Sandra T.
      Hace 11 años

      Estoy de acuerdo. Ademas, si se trata de Christopher Eric Hitchens, este periodista no es americano, pero britanico, nacido en Portsmouth, UK (Reino Unido). Comprendo muy bien la confusion. La entrevista fue hace tres decadas, y es muy seguro que Sergio Ramirez ha sido entrevistado por dozenas de periodistas de todas partes del mundo.

  2. Patroclo
    Hace 11 años

    excelenteDr Ramirez, la analogia que propone en su escrito y muy buena la intervension de Jose Antonio, pero en la actualidad ya no exixste esa actitud de la juventud en la que nos desarrollamos a pesar que muchos de nosotros fuimos muertos a manos del SMP, habia entonces una resistencia silensiosa, talvez pusilanime, pero al final resistencia que termino por sepultar a los sandinistas debajo de una montana de votos, ahora la juventud es presa de la globalizacion de las comunicaciones ya ni escriben una correspondencia ni siquiera leen, se han vuelto unas marionetas de esos mismos muertos vivientes que han sembrado un tenebroso bosque de arboles muertos de ridiculo colosal.

  3. Jose Antonio Jarquin
    Hace 11 años

    Estimado Doctor Ramirez, Yo creo que los que pasean entre esos «arboles muertos» son los muertos vivientes que describe nuestro gran Ruben Dario «No son muertos los que en dulce paz descansan, bajo la tumba fría. Muertos son los que tienen el alma fría y viven todavía». el Nicaragüense «zombi» que la propaganda Orteguista le tienen adormecida la conciencia, el que languidece dentro de la utopía populista que le deja el alma fría soñando que vive en el país de las maravillas, la de aquel pobre campesino que el recuerdo nos trae como un eco en el tiempo, aquel aquien la nefasta revolución le lavo el cerebro, Revolución de la que Usted fue cómplice y arquitecto de ese criminal experimento,el pobre desgraciado que salia en la TV en un spot publicitario diciendo: «que el era mas libre que la luz del día», cuando en verdad le habían robado hasta el ultimo aliento de libertad

    1. En resumen....
      Hace 11 años

      Que quiere decir todo esto? No tiene sentido.

  4. Ramiro
    Hace 11 años

    Añoranza de un pasado que no fue, ni será, pero todavía recuerda el poder de decidir y de mandar en un país de salvajes y de muchos revolucionarios que nunca fueron, ni seran, y que nunca dispararon, y su gracia es ser bufones y caer en gracia como los payasos a los niños.

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