Costa Rica y Nicaragua se han unido en la tragedia de la muerte de 13 personas costarricenses, el sábado 23 de enero, al naufragar la embarcación en la que navegaban con fines turísticos sobre las aguas del mar Caribe nicaragüense.
Otros doce costarricenses sobrevivieron al naufragio, igual que dos británicos, dos estadounidenses y tres nicaragüenses, entre estos los dos operadores de la embarcación siniestrada. Pero aunque la sobrevivencia de esas 19 personas causó una gran alegría, esta no puede aliviar el dolor por la muerte de los otros 13 seres humanos, todos ellos costarricenses.
Las causas del naufragio y las responsabilidades personales, penales y civiles, que se deriven del mismo, deben ser aclaradas y determinadas por las autoridades correspondientes. Según la información, el naufragio ocurrió porque el capitán y propietario de la panga se hizo a la mar llevando a los turistas a pesar de que estaba prohibida la navegación, por las malas condiciones del tiempo.
Se dice que la embarcación zarpó de Corn Island para llevar a los turistas a Little Corn Island y el naufragio ocurrió cuando navegaba de regreso. En Little Corn Island no hay autoridad naval que pudiera haber impedido el zarpe de la nave, pero en Corn Island sí hay. Sin embargo no se impidió que la nave se hiciera a la mar de ida hacia la otra isla y siendo un viaje de tantos turistas no cabe siquiera pensar que la nave pudiera salir de Corn Island a escondidas, sin que los miembros de la Fuerza Naval se enteraran. Esto debería ser aclarado por las autoridades que tengan competencia en el caso.
Pero aparte de la investigación para determinar responsabilidades y que se aplique la ley a quienes resulten culpables por negligencia o cualquier otra razón; y de que se tomen medidas para evitar que vuelvan a ocurrir más desastres de esa manera, lo más significante de esta tragedia es la pérdida de la vida de tantos seres humanos.
El diccionario del idioma español define la tragedia como una “situación o suceso luctuoso y lamentable que afecta a personas o sociedades humanas”. Y explica que el sentido de la tragedia deriva del antiguo teatro griego, que desarrollaba temas “centrados en el sufrimiento, la muerte y las peripecias dolorosas de la vida humana, con un final funesto y que mueve a la compasión o al espanto”.
En efecto, la tragedia de los 13 costarricenses muertos en el naufragio ocurrido en aguas del mar Caribe nicaragüense, ha espantado a las gentes de Costa Rica y Nicaragua; pero también las ha movido a la compasión y las ha hermanado en la solidaridad entre naciones que además de ser vecinas geográficas comparten una historia, unos valores, una cultura y una lengua común.
La solidaridad del pueblo nicaragüense con el pueblo costarricense ante la lamentable tragedia del naufragio en el Caribe —que LA PRENSA comparte y la hace llegar a la representación diplomática de Costa Rica en Nicaragua— es más importante que los conflictos por disputas políticas y territoriales, los cuales en todo caso vienen siendo resueltos por la justicia internacional que es como solucionan sus diferencias las naciones civilizadas.