El Renacido (The Revenant)

La nueva película de Alejandro González Iñárritu estaba supuesta a ser un desastre. Durante el rodaje reportes sobre las tribulaciones del equipo técnico y artístico inundaron la prensa especializada.

La nueva película de Alejandro González Iñárritu estaba supuesta a ser un desastre. Durante el rodaje reportes sobre las tribulaciones del equipo técnico y artístico inundaron la prensa especializada. Las inclemencias del clima azotaban, los egos se inflamaban. Técnicos y extras abandonaban el set, hartos del maltrato o despedidos por mala actitud, dependiendo de la fuente. Meses después, con la taquilla saludable y a la delantera en nominaciones al Oscar (12 incluyendo Mejor Película), todos los sinsabores están olvidados.

En 1823 una partida de cacería comercial busca pieles de animales salvajes en la zona montañosa del noroeste norteamericano. Es un trabajo brutal. En tierra de nadie son asediados por diferentes tribus de indígenas que no ven con buenos ojos al invasor blanco. El grupo es comandado por el capitán Andrew Henry (Domhnall Gleeson), un patricio con mano firme y algo de compasión por los rudos hombres que comanda. Pero el verdadero protagonista es Hugh Glass (Leonardo Dicaprio), rastreador de caminos que viaja acompañado de su hijo Hawk (Forrest Goodluck), un muchacho mestizo, mitad indio, mitad blanco. El antagonista designado es John Fitzgerald (Tom Hardy), un mercenario despiadado e inescrupuloso. La tensión entre ellos estalla cuando una osa ataca a Glass, dejándolo mal herido e inmóvil. Eso, sumado al asedio de los indígenas y el invierno, impone un dilema trágico: dejar al moribundo abandonado a su suerte o tratar de llevarlo a través de las montañas arriesgando las vidas de todos.

He sido deliberadamente vago con la trama porque hay muy poca de ella. El guión de Mark L. Smith e Iñárritu, basado en una novela de Michael Punke, destila una historia de la vida real con aura mítica. Los parámetros coinciden con las preocupaciones del director, centradas en hombres sometidos a situaciones límite. Los más recientes son el actor existencialista de Birdman (2014) y el traficante de barrio con cáncer terminal en Biutiful (2010). Desde su incandescente debut en Amores Perros (1999) Iñárritu ha sometido a sus personajes a sufrimientos pavorosos. La época, la trama y el escenario de El Renacido le permite llevar su afición al extremo: masacres, mutilaciones y ese encuentro cercano con la osa… El director retrata con lujo de detalles la violencia y extiende el dolor al límite. Pareciera que lo disfruta. Puede que el proceder sea anatómica e históricamente correcto, pero en la pantalla se presenta como amarillismo. Tendrá que tener un umbral de tolerancia a la sangre bien alto para disfrutar de este espectáculo.

El sadismo está supuesto a equilibrarse con una sensibilidad romántica que aflora en flashbacks, sueños y alucinaciones que revelan el pasado de Glass y su alma noble. Son tan básicos como los brotes de violencia. El problema está en que el director no encuentra notas que tocar entre los dos polos. La sutileza no es uno de sus fuertes. Glass es bueno, Fitzgerald es malo, y no tiene que hacer mucho esfuerzo por adivinar lo que viene luego. Las sorpresas se reducen a descubrir el grado de sufrimiento que se inflige en el proceso. Sin embargo Iñárritu tiene un as bajo la manga. El director de Fotografía Emmanuel Lubeski se luce moviendo su cámara en medio de la acción, como si fuera un soldado más en la reyerta. La puesta en escena quita el aliento por su complejidad y transporta al espectador en el tiempo y el espacio a esa época salvaje. El Renacido es narrativamente floja, técnicamente impecable y, con poco más de dos horas y media de metraje, indulgente en el mismo. La pregunta del millón es si usted puede tolerarla y disfrutarla. Solo hay una manera de descubrirlo.

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COMENTARIOS

  1. Martin
    Hace 10 años

    Cabe decir que la pelicula fue filmada en la zona de Columbia Britanica en Cana y en el sur de Argetina, la Patagonia.

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