Humberto Belli

Somoza: tentaciones fatales

Los seres humanos, sin excepción, padecemos de pasiones o apetitos egoístas. Si nada nos frena, fácilmente nos desbocamos. De aquí el problema de los hombres de mando: por su propio poder tienen menos frenos para satisfacer sus impulsos y, por tanto, padecen mayores tentaciones que el hombre ordinario.

La historia está llena de hombres que habiendo alcanzado el pináculo de su gloria sucumbieron a debilidades que empañaron su legado. Aún el propio rey Salomón, que inició su reinado pidiendo a Dios sabiduría y que bañó de esplendor a Israel, terminó quemando incienso a los ídolos de sus concubinas extranjeras.

Somoza García protagonizó por muchos años un gobierno progresista que disparó a Nicaragua hacia la modernidad. Pero sucumbió a dos tentaciones mayores; la del poder —se casó con él, “hasta que la muerte nos separe”— y la del enriquecimiento.

En la década de los cincuenta Somoza llegaría a detentar uno de los capitales más grandes de Centroamérica. Sus bienes, como lo refiere Emilio Álvarez M., llegaron a incluir todas las letras del alfabeto: arroceras, haciendas de café y ganadería, bancos, la flota naviera Mamenic Line, el periódico Novedades, el Canal 6 de televisión, los ingenios azucareros Montelimar, Santa Rita y Dolores, la línea aérea Lanica, fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir, Distribuidora de autos Mercedes Benz, fábrica de cemento Canal, licores, compañías pesqueras, etc. Las versiones periodísticas de entonces especulaban que su fortuna alcanzaba los 400 millones de dólares.

Cabe advertir que sus bienes no procedieron tanto del robo descarado de fondos públicos, sino de la utilización de las ventajas que le daba su poder. Kunt Walter, posiblemente su mejor biógrafo, considera que su dominio sobre los planes estatales y su influencia decisiva sobre la banca nacional, le ofrecían una especie de “ventaja competitiva”, que le permitían especular e invertir sin correr mayores riesgos.

Un ejemplo fue cuando conoció del proyecto del nuevo aeropuerto de Managua. Somoza se las arregló para comprar las tierras del sitio proyectado para luego vendérselas al Estado. Otro procedimiento fue su aprovechamiento de las subastas que el Gobierno aplicó a las propiedades que había expropiado a ciudadanos alemanes e italianos, en virtud de la declaración de guerra a los países del eje. Usando citatorias amañadas y procedimientos habilidosos, que evitaban postores difíciles, logró adjudicarse propiedades muy valiosas a precios irrisorios.

En realidad, para Somoza era difícil sustraerse a la tentación de engrandecer su capital. Volverse magnate es demasiado fácil para quienes controlan todas las riendas del poder y cuentan con jueces, periodistas y políticos sometidos. Solo gobernantes muy virtuosos, o frenados por instituciones independientes, difíciles de sobornar, dejan el poder con el capital que entraron.

Curiosamente, el enriquecimiento de Somoza no le causó, inicialmente, mayor merma en su popularidad. Las masas, carentes de valores cívicos, y gran parte del capital, beneficiado por el boom algodonero, disfrutaban de un General que cultivaba el clientelismo y mantenía la paz. Sin embargo, el hecho de que hubiese acumulado semejante fortuna desde el poder, creó una sospecha inevitable sobre su probidad. Esta, al combinarse con su historial de golpes de Estado, manipulaciones constitucionales y violaciones a la ley, fue minando su legitimidad. Gradualmente, cada vez más personas, fuera y dentro del país, percibían a Somoza como un dictador corrupto, imposible de remover por medios cívicos.

Convencidos de que Somoza seguiría al mando “hasta que la muerte lo separase”, sus enemigos decidieron seguir su máxima. El primer intento fue la fallida emboscada conservadora de 1954, que Somoza reprimió sangrientamente. El segundo fue el de Rigoberto, en 1956, que lo enterró. Trágicamente, sus descendientes despreciaron las lecciones de la historia.

El autor fue ministro de educación y rector de Ave María College.

[email protected]

COMENTARIOS

  1. ramon
    Hace 10 años

    Excelente radiografia de los Somoza,solo q’Somoza de simple soldadito,transitar por una carrera de poder brillante,en terminos politico por si solo,es lo mismo de posible como la aparicion del cometa Haley.

  2. Pepe Turcon
    Hace 10 años

    Ay Humberto como decia tu papa mi gran amigo el Chorek Belli, es facil contar el cuento despues.
    Lo dificil es trasladarse al momento en que suceden las cosas y porque suceden.
    Nunca te olvides que la ultima paz que vivimos (que se esta terminando a pasos agigantados) costo una gran guerra con mas de 100 millones de muertos.
    Es la historia de la humanidad que ni el propio Cristo pudo cambiar.
    C’est la vie.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí