Los bonsái ya son populares en Nicaragua y sería buena idea que usted le dé un toque diferente a su jardín teniendo un árbol donde tenga por seguro cuidará como los “ojos de su cara” y utilizará toda esa paciencia que tiene, dado que esta especie originaria de China necesita de mucho cuidado porque debe trasplantarlo, podarlo, alambrar, realizar el pinzado y modelar su forma para crear un estilo.
El éxito de cultivar el bonsái es saber regarlo con medida, eso sin contar que necesita un agua particular, siendo este arbolito una especie sensible a los extremos porque tanto a la falta de agua como al exceso de la misma puede provocar que se muera.
AGUA PARA REGARLO
Es importante que no riegue su bonsái con agua del grifo, dado que contiene demasiado cloro o flúor, lo cual es muy perjudicial para el arbolito, pero si no tiene otra opción puede utilizarla, pero recuerde que no es lo más aconsejable.
El agua ideal para que su bonsái crezca fuerte y frondoso es la de lluvia o bien el agua mineral embotellada, aunque en el primer caso le toque almacenarla, y en el segundo, le exigirá una parte de su presupuesto para la compra de este vital líquido.
Su riego dependerá del tipo de bonsái, por ejemplo un Jade, agradecerá períodos de sequía. Por esta razón, para estar segura cuándo necesitará agua es observar y sentir el sustrato introduciendo su dedo en la tierra.
“Si los primeros 1.5 a 2 cm se sienten secos, debemos regar. Como dije antes, hay algunos bonsái a los cuales no podemos aplicar esta regla, por tanto, es muy importante que conozca bien los requerimientos del árbol en cuestión”, publica el portal jardineriaplantasyflores.com
Según la información, también puede notar cuando un bonsái necesita agua con observar su follaje o sintiendo el peso de la maceta, porque entre más liviana, más seco estará el sustrato.
Es importante que cuando lo riegue no lo haga en los horarios más calurosos, sobre todo si está expuesto al sol, es preferible regarlo al atardecer, cuando el sol ya no puede lastimar el follaje.
DESDE ARRIBA
Para el primer método debe utilizar una regadera con agujeros muy finos, de modo que el agua caiga simulando una fina lluvia, porque si fuera de otra manera la fuerza del chorro podría desplazar la tierra y dejar expuestas las raíces.
Si ve que se producen charcos pare por un momento hasta que drene y cuando se seque vuelva a regarlo.
INMERSIÓN
El segundo método, que es el riego por inmersión, basta con que llene un cubo de agua a una altura que cubra aproximadamente los primeros tres centímetros del tronco del bonsái.
Luego tome la maceta y sumérjala en agua hasta que salgan burbujas, eso solo durará un par de minutos hasta que las burbujas dejen de brotar, esto significará que las raíces del árbol ya están lo suficientemente empapadas. Después retire del agua y deje escurrir.
ABÓNELO
Como los bonsái generalmente se colocan en pequeñas maceteras, es necesaria una fertilización periódica para reponer los nutrientes esenciales para el árbol.
Puede utilizar “abono especial de bonsái” pero sirve cualquier abono pero aplique con moderación.
Recuerde seguir las instrucciones como se indica en el envase del abono con respecto a la cantidad y el calendario.
TRANSPLANTARLO
Frecuentemente se debe trasplantar el bonsái, porque al crecer las raíces la maceta se torna demasiado pequeña y debe sustituirla por una más grande, si no las raíces no podrán extenderse y habrá problemas para el drenaje.
Cada vez que realice un trasplante se debe podar las raíces y renovar el sustrato.
PODA
La poda también es importante para que su bonsái pueda vivir. Está la poda de mantenimiento que sirve para acentuar la forma deseada. Puede podar las ramitas cuando tenga ocho pares de hojas, cortando por encima de los dos o tres primeros pares de hojas.
Sin embargo puede utilizar la drástica, que consiste en cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o cóncavamente para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto.