La Fuerza Armada de Venezuela dio ayer un rotundo apoyo al presidente Nicolás Maduro, en medio del conflicto entre el gobierno chavista y el parlamento, de mayoría opositora.
El general en jefe del Ejército y ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, reiteró a Maduro la “absoluta lealtad” e “irrestricto apoyo” de los militares.
En un acto solemne en el cuartel donde reposan los restos del líder Hugo Chávez —al que asistieron el mandatario, el gabinete ministerial y cientos de soldados—, Padrino expresó “indignación” porque el jefe del Parlamento, el opositor Henry Ramos Allup, retiró de la Asamblea todas las imágenes del fallecido expresidente y algunas del líder independentista Simón Bolívar.
“Se ha ultrajado el honor militar”, aseveró Padrino con gesto adusto, al calificar el desmonte de los paneles, afiches y cuadros como un “acto decadente y ominoso”.
Flanqueado por el jefe castrense y otros oficiales, Maduro agradeció el respaldo y denunció que Estados Unidos alienta la confrontación interna para intervenir en Venezuela con apoyo de la oposición y reiteró su repudio al “ultraje contra Bolívar y Chávez”.
“UN ABUSO”
Más temprano, justificando su decisión, Ramos Allup señaló que había reparado “un abuso”, pues según él, nunca antes la imagen de un expresidente había copado el palacio legislativo y agregó que se oponía a exhibir el “retrato distorsionado” de Bolívar, resultado de una reconstrucción morfológica impulsada por Chávez.
El Gobierno organizó ayer una manifestación de “desagravio” en la Plaza de Bolívar y anunció que llenará los espacios públicos de Caracas con imágenes de Chávez y Bolívar. “¡A Chávez no se le toca!”, dijo un hombre en la concentración.
“He dado la orden de que en las próximas horas en todas las calles de Caracas, en todos los postes, en las vallas, esté la imagen de nuestro libertador Bolívar y esté la imagen de nuestro padre Chávez”, dijo Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador, de Caracas, frente a un grupo de partidarios en la céntrica Plaza Bolívar.
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IGLESIA CATÓLICA CRITICA
La Iglesia católica en Venezuela abogó ayer por una amnistía para “presos políticos” y exiliados, que impulsa la oposición, y dijo que la instalación del nuevo parlamento, de mayoría opositora, constituye un rechazo al “despotismo” y a la “corrupción”.
El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Diego Padrón, confió en que la Asamblea legislativa “tomará medidas que contribuyan a la distensión y la reconciliación, como será la amnistía para los presos políticos y la vuelta de los exiliados”.
Al instalar la asamblea anual de la CEV, el clérigo señaló además que las elecciones del 6 de diciembre y la juramentación de los diputados el martes son “un contundente rechazo del sistema representado por el despotismo, militarismo, arbitrariedad y corrupción que se autotitula Socialismo del siglo XXI”, aludiendo a la corriente que identifica al chavismo.
Ante el nuncio apostólico Aldo Giordano y el presidente del parlamento el obispo afirmó que los cambios económicos son “responsabilidad del Gobierno” y dijo esperar que la Asamblea aporte leyes que corrijan las políticas en esa materia y castiguen la corrupción.
El oficialismo chavista y la jerarquía eclesiástica han mantenido una difícil relación, especialmente durante el gobierno del fallecido líder socialista Hugo Chávez (1999-2013), quien acusó a los prelados de respaldar el golpe de Estado que lo sacó brevemente del poder en abril de 2002.
