El viernes pasado durante la cuadragésimo sexta Cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que fue eclipsada por la crisis de los migrantes cubanos varados en Costa Rica, el Gobierno de Nicaragua planteó que Estados Unidos elimine su política migratoria conocida como “Pies Secos, Pies Mojados” que según Ortega alienta a los cubanos a abandonar la isla.
Ayer, el importante diario norteamericano, The New York Times editorializó sobre “El nuevo éxodo cubano” e igualmente pidió al presidente Barack Obama que eliminará la política migratoria que desde 1966 da un tratamiento especial a los migrantes ilegales cubanos que logran pisar territorio estadounidense ya que les garantiza su permanencia legal en el país, lo que no sucede con migrantes como los centroamericanos que son deportados masivamente, sin contemplaciones, incluso cuando se trata de niños.
Según el Times, Estados Unidos debe cambiar esa política pues es “una reliquia de la Guerra Fría que perjudica el avance de la normalización de relaciones entre Washington y La Habana… esta ley fue creada en un momento en que Estados Unidos buscaba socavar a un aliado de la Unión Soviética”.
La simpatía de Ortega por la satrapía castrista es de sobra conocida, Si él pudiera, implantaría un régimen igual en Nicaragua. Pero que el Times asuma esa posición es, como dice el dicho, tomar el rábano por las hojas.
La reliquia de la Guerra Fría no es la ley “Pies Secos, Pies Descalzos”. Los cubanos por décadas se han lanzado en cualquier cosa que flote, prefiriendo enfrentar los peligros del mar, antes que permanecer bajo el régimen de los Castro, la reliquia, la antigualla es el régimen castrista.
Y es ese el cambio que debería estar exigiendo el Gobierno de los Estados Unidos, y todas las democracias de Latinoamérica, en canje por las ventajas que el castrismo recibe desde hace un año que la administración Obama inició el deshielo hacia el régimen cubano. Desgraciadamente, ese acercamiento se ha concentrado en propiciar oportunidades económicas para inversionistas e ingresos para el régimen y no en fomentar la libertad y la protección de sus derechos humanos, civiles y políticos de los cubanos.
Como dijimos en el Editorial del miércoles 16, “los cubanos siguen huyendo de su país porque la represión y la violación de los derechos humanos ha continuado igual e incluso peor que antes de que comenzara el deshielo. La Oficina de los Derechos Humanos de la ONU ha denunciado esta situación e informa que ‘solo en la primera quincena de diciembre corriente, más de 1,500 personas han sido detenidas arbitrariamente, en muchos casos sin orden judicial y antes de ciertas reuniones o manifestaciones previstas”’.
El permanente éxodo cubano del “paraíso” castrista se debe a la represión y al fracaso de ese régimen como sistema y es eso lo que debe cambiar.
Cualquier acercamiento que no conlleve un serio planteamiento de este tipo solo logrará apertura para inversionistas que llegarán a aprovechar la mano de obra barata cubana.
Simplemente cambiar la ley “Pies Secos, Pies Descalzos” cerraría una válvula de escape y condenará a la mayoría de los cubanos prácticamente a la esclavitud mientras el régimen se consolida en una especie de Capitalismo de Estado y partido único, al estilo China.