Dios se ha enamorado de nuestra pequeñez y su misericordia es como la caricia del papá o la mamá que cuando estamos asustados nos dice: “No tengas miedo de tus pecados (…), yo estoy aquí para perdonarte”, afirmó el papa Francisco en la misa que celebró este jueves en la Casa Santa Marta.
“El Señor es misericordioso y grande en el amor”, reflexionó el pontífice, dos días después de haber inaugurado el Jubileo de la Misericordia.
Francisco desarrolló su homilía partiendo de la primera lectura —tomada del libro de Isaías—, donde en un monólogo del Señor se comprende que Dios ha elegido a su pueblo, “no porque fuera grande o poderoso”, sino “porque era el más pequeño de todos, el más miserable de todos”.
El pontífice explicó que Dios “se ha enamorado de esta miseria, se ha enamorado precisamente de esta pequeñez”, y en este monólogo de Dios con su pueblo “se ve este amor”, un “amor tierno, un amor como el del papá o la mamá”.
“Todos nosotros conocemos las caricias de los papás y de las mamás, cuando los niños están inquietos por el susto: ‘No temas, yo estoy aquí, yo estoy enamorado de tu pequeñez, me he enamorado de tu pequeñez, de tu nada’. E incluso: ‘No tengas miedo de tus pecados, yo te quiero tanto, yo estoy aquí para perdonarte’. Esta es la misericordia de Dios”, resaltó Francisco.