Han pasado ya cien años desde que naciera, 75 de su primer número uno y 35 de su particular canto de cisne New York, New York, pero la voz y la figura de Frank Sinatra siguen vivas y permanecen como una piedra fundamental de la música y la cultura popular del siglo XX.
Ícono y estrella legendaria del swing y del jazz, capaz de resistir el impulso del primer rock y hasta de convertirse en un meritorio actor dramático, Sinatra encarna la imagen del sueño americano, del talento y la ambición desmesurados, pero también del personaje con misterios y sombras aún por descubrir.
Nació el 12 de diciembre de 1915 en Hoboken (New Jersey), su infancia estuvo marcada por sus orígenes italianos, la rigidez de su madre y la pobreza propia de su zona y de la depresión económica.
En una entrevista, en la revista Life en 1970, Sinatra creía recordar que la primera vez que se subió a un escenario fue a finales de los años veinte en un hotel de New Jersey. “Probablemente me pagaron con un par de paquetes de cigarrillos y quizá un sándwich”, añadió.
Tras una retirada frustrada en 1971, prolongó su carrera hasta su muerte en 1998, el fin de una estrella con alrededor de 1,300 canciones grabadas y cuya vida definió así su hijo Frank Sinatra Jr.: “Sus imperfecciones eran irritantes, pero fue un artista genuino y su obra perdurará mientras las personas puedan escuchar, reflexionar y sentir”.