Solo un dólar por cada cien que Nicaragua consiguió entre 2012 y 2014 en concepto de exportaciones de productos fue aportado por las mujeres. Por ejemplo, de los 2,506.2 millones de dólares logrados en ingresos por envíos al exterior en 2012, el uno por ciento lo aportaron las mujeres y el 95.9 por ciento las empresas, desvela un estudio publicado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
“Las mujeres aportan entre el cuatro y cinco por ciento del volumen total exportado”, precisa el estudio, al tiempo que menciona que pese al bajo aporte de las mujeres en el valor de las exportaciones, este se ha incrementado entre 2012 y 2014, pasando de 22.5 millones de dólares a 25.8 millones, respectivamente.
Aún así, el número de empresas exportadoras en manos de mujeres en los últimos años se ha reducido, al pasar de 235 en 2012 a 193 en 2014, algo que también ha ocurrido entre los hombres, según cifras del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).
Sin embargo, una encuesta aplicada por Funides a nivel nacional entre enero y junio de 2015 “arrojó luces sobre la forma de propiedad de las empresas en Nicaragua, encontrándose que entre las empresas exportadoras el 5.2 por ciento son propiedad únicamente de mujeres y en el 41.7 por ciento de las empresas definidas como mixtas, mujeres figuran como socias”.
¿Qué incide en ese reducido aporte en valor de las mujeres en las exportaciones? Una primera aproximación apunta a que las exportadoras envían productos que se venden a precios relativamente bajos, como son las frutas frescas y verduras. “Una alternativa para incrementar el valor de las exportaciones de las mujeres es continuar fomentando la oferta de productos con mayor valor agregado, como conservas y frutas deshidratadas”, recomienda Funides.
Pero además las mujeres tienen como destino de sus ventas un reducido grupo de países: Honduras, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, México, Estados Unidos, China, Panamá e Italia, los que absorbieron el 99.2 por ciento del valor total exportado en 2014.
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Más retos
Otro elemento en el que las mujeres están en desventaja y requieren apoyo es que una vez que entran al mercado exportador puedan mantenerse en ese estado. “Entre los exportadores continuos, el 72 por ciento son empresas, el 19 por ciento son hombres y el ocho por ciento son mujeres”, reflejó el estudio que fue realizado entre junio y octubre de este año, a solicitud de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).
Los principales productos transados por las exportadoras continuas son maní, frijoles, cereales, cebolla, plátanos, desperdicios de la industria alimenticia y frutas frescas. Azucena Castillo, gerente general de APEN, reconoce que la matriz exportadora de Nicaragua es extractiva “porque las políticas económicas dejan por fuera al género femenino al no propiciar oportunidades de inserción en los diferentes sectores productivos”.
Para Castillo la baja incidencia de la mujer en las exportaciones es una “situación que debe de cambiar con políticas públicas orientadas a la diversificación y el valor agregado de aquellos productos agrícolas altamente demandados por los mercados con que tenemos tratados de libre comercio”.
Además, según la encuesta de Funides, a medida que las empresas son más grandes su vínculo con el mercado exterior crece, contrario con lo que ocurre en las micro, pequeñas y medianas empresas. El problema es que en las mipymes —que tienen dificultades para insertarse en la dinámica exportadora— es donde las mujeres tienen mayor participación entre los propietarios. Las dificultades de las pymes “podría deberse a economías de escala, por ejemplo, es menos probable que puedan cumplir con pedidos grandes”.
Castillo asegura que este estudio puede servir de base para que instituciones como APEN, el Gobierno, organizaciones femeninas y los propios organismos internacionales o cualquier entidad vinculada al mercado exportador, puedan orientar de manera acertada las estrategias para ayudar a las empresas lideradas por mujeres a internacionalizarse y mejorar su competitividad. “Identificar obstáculos y factores de éxito para las mujeres exportadoras es muy importante para promover iniciativas desde la perspectiva de género”, enfatiza.
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El frijol es ejemplo
Si bien las exportadoras se concentran en productos como maní, frijoles, ganado bovino, hortalizas, frutas frescas y diversos productos de la manufactura, Funides encontró en su estudio que en 2014 el cincuenta por ciento de las exportaciones de frijoles estuvo en manos de las mujeres.
Basado en ese hallazgo, Castillo dice que ahora toca analizar lo siguiente: “¿Las mujeres tienen nichos de producción en que se especializan?, ¿el frijol es un producto “ganador” en manos de mujeres?, ¿en cuál de sus etapas necesitamos apoyar a ese producto: siembra, post cosecha, procesamiento, comercialización? Porque es importante anotar como el frijol a pesar que está en manos de minifundistas donde las mujeres tienen mucha incidencia, ha venido demostrando su potencial exportador colocándose ya entre los diez principales productos de exportación este año”.
Menos en zona franca
Otro hallazgo en el estudio de Funides es que la participación de la mujer en zona franca en la última década ha ido disminuyendo. Así, mientras las mujeres representaban el sesenta por ciento de los trabajadores de zona franca y los hombres el cuarenta por ciento en el 2005, en el 2012 se estima que las mujeres representaban el 52 por ciento y los hombres el 48 por ciento, reduciéndose la brecha entre ambos de veinte a cuatro por ciento en solo siete años, precisa la investigación.
Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección (Anitec), dijo que si bien la proporción de mujeres en zona franca se ha reducido, esta continúa siendo mayoría hasta la fecha. Explicó que esta situación podría ser explicada en que muchas mujeres que logran ganar experiencia laboral en zona franca luego, una vez que han adquirido mayores habilidades y eficiencias, saltan a otras actividades económicas.
Aún así las empresas de zona franca se siguen inclinando por contratar más a mujeres porque se destacan por su alto nivel de responsabilidad con el trabajo. “Los datos reflejan que el ausentismo se da más en hombres que en mujeres”, ejemplifica García.
Por sector, se destaca la participación de las mujeres en arneses automotrices (71 por ciento), tabaco (60 por ciento), calzado (56 por ciento) y vestuario (53 por ciento), mientras los hombres se destacan en cartón (92 por ciento), muebles (70 por ciento), textil (69 por ciento) y telecomunicaciones (62 por ciento).
Se pierde terreno laboral
Si bien el sector exportador es una importante fuente de empleo para las mujeres, el estudio de Funides desvela que la proporción de las mujeres que están en exportadoras formales tiende a reducirse a medida que pasan los años.
“Mientras en 2006 las mujeres representaban el 42 por ciento del total de asegurados en las actividades exportadoras mencionadas, en el 2014 representaron el 35 por ciento”, precisa el estudio.
“Esta evolución sugiere que la formalización de los empleos masculinos ha avanzado con mayor velocidad que la formalización del empleo femenino. La regulación laboral vigente en el país no contempla salarios mínimos por hora sino por mes, lo cual no incentiva la habilitación de jornadas a tiempo parcial, que permita distribuir la carga de trabajo productivo y reproductivo”, se explica.