Entre enero y septiembre de 2015 la cartera de créditos por parte de la banca privada y de las financieras muestra un aumento del 23 por ciento comparado con los mismos meses de 2014, según los informes de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (Siboif). Hasta septiembre se habían colocado 114,038 millones de córdobas en nueve sectores económicos, superior a los 92,639 millones del mismo período en 2014.
Pero, ¿en qué están usando las personas los créditos que adquieren?, ¿Le dan un uso productivo y conforme a lo reportado ante la solicitud? Tres mujeres nos explican cómo el acceder a un crédito ha cambiado sus vidas, negocios y entorno en el que ahora se desempeñan.
Fátima Carazo Toruño, originaria de la comunidad Salamasí, en Yalagüina, Madriz, es propietaria de Rosquillas Alondra y tras acceder a fondos de una institución financiera logró mejorar la infraestructura de su negocio y prepararse con equipos para maquilar productos a una empresa y vender bajo su propia marca.
“El crédito era el principal problema, no solo por los intereses sino que los montos que dan son muy altos para la necesidad que uno tiene. Entonces entramos a un proyecto de género donde las empresas ancla respaldaban el préstamo y así adquirí uno por tres mil dólares, sin prendas inmobiliarias y solo con un fiador solidario”.
Tras ese préstamo Carazo inició una relación comercial con la empresa ancla, que en este caso fue Agroexport, misma a la que maquilan rosquillas y ellos se encargan de venderlas a mercados internacionales.
INVIRTIERON EN ACOPIO
Rosibel Ramos, originaria de la comunidad San Ramón, en Condega, Estelí, es coordinadora del Café Las Diosas, que producen mujeres de doce cooperativas de esa zona.
¿En qué cambió el acceso a préstamos, la vida de esa mujeres? Ramos explica que lograron la compra de más grano y de esa forma se fundó también una central de cooperativas.
“Después del préstamo que fue de unos mil dólares, logramos empezar a exportar en grano a Estados Unidos y alcanzamos vender unos seiscientos quintales, pero con las afectaciones que produjo la roya (ciclo 2011-2012 y 2012-2013), se redujo a 260 quintales”, recordó la productora.
Uno de los aspectos que más le anima a Ramos es que su cliente en el exterior, respeta la marca de ellas y lo vende bajo el sello de Las Diosas. Tras la crisis que se experimentó en las cafetos, afirma que han tenido que usar parte de los ingresos para la renovación de las plantas y limpiarlas de la enfermedad.
SIGUEN DIVERSIFICANDO
Cristian Guzmán, es coordinadora de la Fundación Entre Mujeres, misma que opera en Estelí y trabaja en coordinación con cooperativas de la zona que aglutinan a unas 250 mujeres.
Guzmán recuerda que desde que accedieron a créditos, lo hicieron inicialmente para entrar en el negocio de la chía y fue Agroexport la empresa ancla con la que coordinaron esa solicitud; desde entonces además de haber incursionado en la producción de chía, muchas de las miembros también cultivan flor de jamaica.
“Resulta que un comprador de Estados Unidos nos pidió un contenedor de flor de jamaica, pero como estábamos iniciando no teníamos la capacidad de abastecer esa demanda, así que hemos seguido en coordinación con la productoras para incrementar las áreas de cultivo”, manifestó Guzmán.
También dijo que con el crédito lograron construir una planta de procesamiento en San Pedro, Estelí, y además de trabajar con la chía y flor de jamaica, vinos y
mermeladas, han visto oportunidad en la producción de miel, explicó la coordinadora de la Fundación Entre Mujeres.
CON MIRAS AL EXTERIOR
La meta de las tres entrevistadas es preparar su plan de negocios y exportar sus productos de alta calidad, posicionándolos fuera de Nicaragua.
Por esa razón el tener acceso a crédito les ha facilitado el escenario para irse preparando, explica la propietaria de Rosquillas Alondra, Fátima Carazo Toruño.
Las tres hoy comparten sus experiencias en el mismo salón de clases de la Academia de Exportación que desarrolla la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).
Juan Manuel Sánchez, gerente de operaciones de APEN, explica que en el marco del proyecto “Contribuir a la Integración de Mujeres en las Cadenas de Valor con Potencial Exportador”, implementado por esa asociación con fondos de la Cooperación Suiza, logró facilitar un modelo de negocio inclusivo con las mujeres productoras de tres cadenas: rosquillas, leche fría y chía orgánica.
“Definidos los objetivos con las empresas comercializadoras y las mujeres empresarias, se suscribió el correspondiente memorándum de entendimiento que incluía los compromisos suscritos por cada parte, y el plan de acción para la implementación de la alianza. Con este modelo se logró avanzar en la relación comercial entre empresas anclas y empresarias de las cadenas antes mencionadas”, añadió Sánchez.
Y entre los logros está que 17 empresarias accedieron a crédito a través de las mismas empresas anclas y 13 con una financiera nacional (Fondo de Desarrollo Local).
“Con Agroexport, empresa ancla de chía orgánica, y 11 productoras de las comunidades El Colorado y Los Llanos en Pueblo Nuevo, Estelí, se concretó la compra de chía orgánica por un precio de cinco mil córdobas el quintal, que representa un incremento de tres veces más a lo ofertado en la plaza nacional”, comparte Sánchez.
ASISTENCIA EN CIFRAS
93 mujeres fueron capacitadas a nivel territorial de las cadenas de valor de chía, rosquilla y leche fría por parte de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).
110 mujeres accedieron a servicios de la Oficina para la Exportación (Ofex), de APEN. De las cuales un 88 por ciento entraron a servicios de formación (cursos, diplomados) y el restante 12 por ciento distribuido en asistencia técnica para certificación, comercialización, trámite y logística de exportación.
HAY QUE TRABAJAR MÁS
Según el Índice del Entorno Empresarial para Emprendedoras, publicación del Economist Intelligence Unit, en conjunto con el Fondo Multilateral de Inversiones, el acceso a financiamiento para empresas en manos de mujeres es limitado, y ubicó a Nicaragua en el puesto 15 de veinte países en esa lista y entre las razones, la poca información sobre créditos y prácticas crediticias conservadoras impide a micro o pequeñas empresas o productoras ampliar sus operaciones, explica el estudio.