Un ronco y rojo alarido

En un amanecer de mayo se oye un grito ronco, después se oyen pequeños sordos y rojos chillidos. Por la mañana del siguiente día, cuando pasa el camión de la basura, encuentran un niño violáceo envuelto en una bolsa amarilla. En la tarde del mismo día descubren a la muchacha era una empleada doméstica de […]

En un amanecer de mayo
se oye un grito ronco,
después se oyen pequeños
sordos y rojos chillidos.
Por la mañana del siguiente día,
cuando pasa el camión de la basura,
encuentran un niño violáceo
envuelto en una bolsa amarilla.
En la tarde del mismo día descubren a la muchacha
era una empleada doméstica de 14 años,
que meses atrás había sido violada.
Fue el chofer del bus quien la encontró
en el asiento de atrás al final de la ruta.
Ella no se movía su falda estaba teñida
de un ronco y rojo alarido. La mirada de la chavala
quedó vagando para siempre
como si fuera una paloma sin nido.
Esto sucedía después que un religioso de su pueblo,
desde un púlpito morado, predicaba
amarillas y violáceas palabras
contra el aborto legal
para ¡Salvar la vida de mujer nacida!

Cultura Christian Santos Nicaragua Poesía archivo

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