Cada vez que paso por el mercadito en la salida a Poneloya, en León, observo una muestra del fallido sistema de administración de desechos. Los administradores colocaron a la orilla de la carretera, un camastro de camión de hierro, asentado en la tierra.
En principio la idea básica es muy buena, tener un lugar cerca donde los usuarios depositen su basura. Es romper con un viejo paradigma importado de países desarrollados.
Pero, la ejecución y el rendimiento son pobres. Los animales tienen acceso y esparcen la basura fuera del contenedor, y cuando llueve se vuelve una piscina desbordada de contaminación. Sacar la basura del contenedor es una tarea ardua y otra fuente de contaminación.
Este triste escenario de la administración de desechos se repite, una y otra vez, en los sistemas del país. Se caracterizan por ser sumamente ineficientes, demandantes de recursos escasos y altamente contaminantes.
Se basan en recoger la basura en el local del usuario y llevarla a estaciones de trasferencia o al depósito final.
Hemos visto basura regada en las aceras y calles, por causa de humanos y animales. Increíblemente tomamos esto como normal e inevitable, pasa y pasa, a vista y paciencia de todos nosotros.
Hemos visto las piscinas de contaminación en depósitos, alcantarillas y cauces. Lo vemos como inevitable, como un costo que hay que pagar.
La forma como, hasta ahora, se han administrado los desechos en Nicaragua ha tenido y sigue teniendo un alto costo para la sociedad. Costos de operación y costos ambientales por contaminación.
La idea de que se deben recoger los desechos en cada usuario es pobre, e ineficiente. El sistema se vuelve demandante de recursos muy escasos, y no permite la mayor participación de los usuarios. Un fracaso, como atestiguan los sistemas del país.
Debemos cambiar la mala copia que hoy hacemos de la administración de desechos de países desarrollados, por una administración más práctica y eficiente, que haga uso de los recursos disponibles, como son los usuarios, los materiales constructivos y el diseño, para hacer un sistema apropiado a la realidad del país y de cada comunidad.
En la nueva administración, la basura es depositada por los usuarios en una estación de transferencia ubicada a una distancia razonable.
La estación de transferencia es un edificio especialmente diseñado para recibir la basura de los usuarios, almacenarla de manera segura y, en su momento transferirla al camión.
El diseño inteligente del edificio aprovecha la gravedad para preparar la basura para ser transferida al camión, es de fácil uso, carga y descarga, y mantenimiento.
En el nuevo sistema, en cada ciudad habría una red de estaciones de transferencia. Se aprovecha la energía de los usuarios, y se abre la posibilidad de participación y gobierno comunitario.
Se elimina la dañina regadera de la basura en las aceras y calles, se protege la basura tanto de la lluvia, como de los animales, incluyendo los humanos, evitando una fuente grave de contaminación y otros problemas.
Un cambio de paradigma en la administración de desechos que toda autoridad competente debe considerar.
“Conservar es trabajar por lo que debemos dejar a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, y a…”
“Conservar es Amar”.
El autor es Ingeniero Eléctrico con Maestría en Administración de Energía y postgrado en Administración Ambiental – New York Institute of Technology.