El FBI trata la matanza del miércoles en California como un potencial “acto terrorista”, según fuentes consultadas por la agencia AP. Sin embargo, ninguna autoridad estadounidense se atreve a confirmar esa hipótesis para explicar el tiroteo masivo, cuyos autores —un matrimonio— tenían en su domicilio un gigantesco arsenal.
El presidente de EE. UU., Barack Obama, dijo este jueves que la masacre “es posible que estuviera vinculada al terrorismo, pero no lo sabemos. También es posible que tuviera que ver con el lugar de trabajo”. La teoría del “acto terrorista” es manejada por autoridades locales y representantes del Partido Republicano.
Al menos 14 personas fallecieron y 21 resultaron heridas en el tiroteo en un centro para discapacitados, situado en San Bernardino, una ciudad de más de doscientos mil habitantes, ubicada a unos 100 kilómetros de Los Ángeles.
La Policía abatió el miércoles a los responsables del ataque, el estadounidense Syed Farook, de 28 años, y Tashfeen Malik, de 27 años, nacida en Pakistán.
BOMBAS Y MUNICIONES
El jefe de la Policía de San Bernardino, Jarrod Burguan, explicó que los atacantes, vestidos con ropa negra para ataques estratégicos y blandiendo fusiles de asalto, efectuaron entre 65 y 75 disparos durante el atentado.
Además, en su hogar, en el poblado cercano de Redlands, la pareja con dos años de casados tenía 12 bombas caseras, herramientas para hacer más explosivos de ese tipo, y más de 5,000 cartuchos adicionales de municiones, según Burguan.
“No sabemos si esto fue un ataque de ira por cuestiones de trabajo o algo más grave, o ambos”, declaró la secretaria de Justicia Loretta Lynch en Washington.
En el centro de servicio social, los esposos dejaron tres bombas caseras unidas y vinculadas con un dispositivo de control remoto que aparentemente falló, y tenían más de 1,600 balas cuando fueron abatidos por la Policía en una camioneta deportiva rentada, según las autoridades locales.
CONTACTO CON EXTREMISTAS
Farook estuvo en contacto con conocidos extremistas, a través de las redes sociales, indicó a la AP un funcionario de inteligencia estadounidense, quien solicitó el anonimato.
La fuente indicó que el atacante se comunicó con personas que estaban bajo vigilancia del FBI, en conexión con una investigación de terrorismo.
Los contactos fueron con “personas que no eran de mayor importancia en nuestro radar”, eran de hace tiempo, y no habían indicios inmediatos de un “aumento” en las comunicaciones antes del tiroteo, según el informante.
Agregó que la comunicación fue un “factor potencial”, pero advirtió que el “contacto con los individuos, que son sujetos de la investigación, no significa que sea un terrorista”. Farook y su esposa no estaban en el radar del FBI antes del tiroteo.
FAROOK ERA MUSULMÁN
Farook, cuya familia emigró desde el sureste asiático, nació en Illinois, era musulmán, llevaba dos años casado con Malik y había trabajado durante cinco años como inspector de salud para el condado de San Bernardino.
La mañana de la masacre, Farook y Malik dejaron a su hija de seis meses con su abuela en Redlands, argumentando que tenían una cita médica, informó el diario Los Angeles Times.
Este periódico, citando a compañeros de trabajo de Farook, afirmó que este había viajado recientemente a Arabia Saudí y que retornó a EE. UU. casado con una mujer que había conocido a través de Internet.
El FBI apuntó que trabaja para averiguar a qué países viajaron los sospechosos y señaló que volvieron juntos a Estados Unidos en julio de 2014.
Asimismo, el FBI confirmó que sí tienen certeza de que Farook visitó Pakistán, aunque no conoce todavía a qué otros países pudo viajar cuando salió de EE. UU.
Uno de los imanes de la mezquita de San Bernardino, Mahmood Nadvi, negó que Farook haya exhibido cualquier señal de haberse radicalizado.