Reducir una deuda externa de 12,500 millones de dólares, elevar el monto percibido por las exportaciones del país, que apenas llegaban a 300 millones de dólares, reactivar el régimen de zona franca, darle apertura al sector privado para que formara parte de la dinámica exportadora y que ese mismo sector pudiera administrar la banca nacional y la colocación de créditos.
Esa es la lista no completa de logros económicos del ministro de Presidencia en el período de Violeta Barrios de Chamorro, Antonio Lacayo, destaca el doctor en Economía, Erwin Krüger.
Y luego de 25 años, Krüger considera que esos logros son la base para la estabilidad de los indicadores macroeconómicos que hoy experimenta el país.
“La economía estaba en una situación tan crítica que toda decisión que se tomara en ese momento era delicada. Nicaragua no tenía crédito en ningún lado y la producción estaba estancada, en ese contexto Antonio y un grupo de asesores, asumimos la responsabilidad de darle vuelta al calcetín a la economía del país y sacarlo adelante”, explica Krüger.
Y entre las primeras acciones que tanto Krüger, quien fue ministro de Cooperación Externa, como otros asesores recomendaron al entonces ministro de Gobernación, Antonio Lacayo, estuvo el Plan de Estabilización, cuando iniciaron un proceso de pago de deuda al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial (MB) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En ese momento también lograron estabilizar el córdoba, que había sufrido brutales devaluaciones durante toda la década de los ochenta, golpeando fuertemente los bolsillos de los nicaragüenses más pobres.
“Antonio era una persona formidable, íntegro, profundamente cristiano y paciente. Nos comunicábamos con bastante frecuencia por más de año y medio mientras se organizaba todo el gabinete”, recuerda Krüger.
Uno de los principales logros que el economista recuerda de aquellos años de trabajar con Lacayo fue que lograron cancelar los retrasos con el BM, BID y el FMI, con ello se abrieron los créditos y el FMI regresó al país a apoyar la etapa de transición económica de una economía centralizada a una economía de libre mercado.
“Logramos reducir la hiperinflación, que alcanzaba cerca de 34,000 por ciento. Se logró manejarla a un dígito en el primer año de haber efectuado el plan y se frenó. La economía se contraía año con año al 2.5 por ciento y se logró frenar en el cuarto año y cuando se dejó el gobierno, en 1997, ya estaba en franco crecimiento”, destaca el economista.
OTROS APORTES
Llamado por sus amigos cercanos como “Toño” y recordado por sus valores éticos y como un profesional humanista, Lacayo no solo es recordado por ese aporte a la economía del país al haber resucitado las finanzas de una nación cuyos indicadores estaban en negativo, sino también que en posición de Gobierno confió en la educación de calidad.
Enrique Bolaños Abaunza, rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), destaca que Lacayo fue un miembro distinguido y recordado por el apoyo en el fortalecimiento de la institución y reapertura en Nicaragua en la década de los noventa.
“Recordamos que gracias a su gestión Incae comenzó negociaciones con organismos internacionales para reiniciar operaciones (en Nicaragua). Y parte de lo que hoy somos se lo debemos a ese esfuerzo a inicios de 1990. Él siempre pensó en el país”, menciona Bolaños Abaunza.
El ahora rector del Incae lo recuerda como “un hombre muy correcto, de familia, que siempre tuvo principios y de una vida ejemplar. Fue muy dedicado y entregado a todo lo que hacía”, relata Bolaños, quien también lo define como un hombre que creyó mucho en la libertad de expresión, en el derecho de las personas, los valores de la familia y la democracia del país.
SOCIALMENTE RESPONSABLE
Fue fundador en 2005 de la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial (UniRSE), junto con su actual presidente, Carlos Reynaldo Lacayo, quien lo recuerda como un hombre que trabajó para Nicaragua.
“Lo que hoy gozamos en el país es gracias al esfuerzo y apoyo total de ‘Toño’ a la gestión de la entonces presidenta de Nicaragua, Violeta Barrios. Le tocó una época muy dura y solo alguien con esa preparación logró traer al país el balance adecuado para seguir creciendo. Con él nos quedará el recuerdo de sumar esfuerzos y nunca restar”, refiere el presidente de UniRSE.
Añade que lo conoció desde temprana edad y se criaron como amigos, entablando inclusive una relación basada en educación de valores.
Y es esa una de las características que tanto el sector empresarial como muchos de sus amigos cercanos recuerda con mucho ahínco de Antonio Lacayo.
El presidente del grupo Calsa y presidente del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), capítulo Nicaragua, César Augusto Lacayo, recuerda esos años compartiendo con su primo y amigo, a quien calificó como un ciudadano extraordinario.
“Lo conocí desde niño. Nos criamos con tanto cariño familiar que nos mirábamos como primos hermanos. A ‘Toño’ siempre lo admiré porque fue un hombre muy recto, honesto y su positivismo y sus valores académicos, mezclados con su alegría, lo hacían especial. Todo lo que hacía, lo hacía con buena actitud”, sostiene el presidente del grupo inversionista Calsa.
Recuerda que ambos compartieron buen tiempo, porque “Toño” estuvo en el comité del Club Terraza “y hace unos 45 días nos reunimos, él y otros amigos y conversamos de varios aspectos, donde hubo mucho aprendizaje”.
Ian Coronel, gerente de Turismo de la Fundación Centro Empresarial Pellas (CEP), compartió con Lacayo por varios años y da testimonio de que era un hombre muy humano, que le gustaba la excelencia y muy correcto en sus relaciones.
“Como empresario estuvo lleno de gran humanismo. Y siempre creyó que se debía construir más y hacer más por este país”, afirmó Coronel.
En el CEP, Lacayo se desempeñó como director ejecutivo.
TENÍA GRANDES PLANES PARA TICOFRUT
En septiembre de 2014 fue nombrado CEO de la empresa TicoFrut, empresa procesadora de jugo de naranja que abastece a Coca-Cola Company. La empresa es parte del Grupo Pellas.
A la revista Estrategia & Negocios, edición de agosto-septiembre del presente año, Lacayo dijo “somos la empresa más pequeña, pero la calidad del jugo a Coca-Cola le parece extraordinaria y quieren más, así que hay una oportunidad de crecer y queremos hacerlo fomentando la productividad y motivando a productores privados en Nicaragua a incursionar en el cultivo de naranjas”.
En la cosecha 2016 la meta de TicoFrut es producir hasta seis millones de cajas de naranjas, de las cuales dos millones corresponderían a las plantaciones en Nicaragua, dice la publicación.
“Con la actual extensión de tierras podemos llegar en Frutales del San Juan a producir tres millones de cajas de naranjas, la clave será productividad, innovación y comprometidos con la excelencia”, concluyó Lacayo en la entrevista dada a esa revista.
VENCEDOR DEL CÁNCER
Edmundo Leal, amigo cercano de Lacayo y quien acompañara a su familia en el proceso de búsqueda del cuerpo en las orillas del río San Juan, tras el accidente de helicóptero, expresó que siempre fue un hombre humanista, que luchó con amor por la vida y a la vez un gran entusiasta de proyectos.
“A mi esposa le diagnosticaron cáncer en la misma temporada que a él y en ese entonces recibieron tratamiento paralelo, ellos se consideraban colegas de una misma lucha. Pero lo mejor de todo es que logró esa batalla y salió adelante”, sostiene Leal.
Leal siempre recordará a Lacayo como un amigo y hermano y un hombre de convicciones rectas que luchó con amor por sus ideales y por ver a Nicaragua libre y próspera. “Un completo vencedor”, destacó.
CONSTERNACIÓN EMPRESARIAL
El presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), Roberto Sansón, manifestó mediante comunicación electrónica que “estamos consternados por la noticia que enluta a las familias Lacayo Chamorro y Lacayo Oyanguren, pero que también deja un gran vacío como un ejecutivo empresarial de mucha trayectoria en Nicaragua”.
“Antonio Lacayo era un verdadero amigo de AmCham y en lo personal una persona a quien siempre admiré y respeté por su caballerosidad, profesionalismo y sinceridad”, refirió Sansón, quien también lamentó el fallecimiento del resto de personas.
Por su parte, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, dijo sentirse “consternado” por el fallecimiento del ingeniero Antonio Lacayo.
“Antonio fue uno de los artífices de esta Nicaragua y en 25 años podemos ver su legado. Fue fundamental para la promoción de la paz y el diálogo es uno de los aspectos que siempre buscó”, recuerda Aguerri.
Y entre las enseñanzas que deja para los empresarios del país, el presidente del Cosep dijo que fue una persona que no dejó de trabajar por Nicaragua “y en ese sentido fue un gran nicaragüense, alguien que amaba este país y que donde fuera, siempre lo hizo a su máxima capacidad y que para los empresarios era muy querido, respetado y consultado”.
Para Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), el fallecimiento de Lacayo, fue inesperado y explicó que lo recordará por su loable labor y apoyo al sector turístico del país.
