El presidente venezolano Nicolás Maduro advirtió el jueves de esta semana, o más bien amenazó, que no entregará el poder aunque su partido pierda las elecciones del próximo 6 de diciembre. Maduro aseguró que si eso ocurriera pasaría a gobernar “con el pueblo” y en “unión cívico militar”.
El gobernante venezolano ya había proferido esa amenaza de golpe de Estado el pasado 13 de octubre, pero ahora la reafirma precisamente cuando se han dado a conocer los resultados de las últimas encuestas, según las cuales su gobierno ha caído al nivel más bajo de aceptación popular y la oposición sigue aumentando su ventaja sobre el partido oficialista en la intención de voto para los comicios parlamentarios de diciembre.
El 82 por ciento de los venezolanos califica como negativa la gestión gubernamental de Maduro, 12 puntos más que en junio del presente año cuando el rechazo a su gobierno era del 70 por ciento. En cambio la oposición democrática aumentó en ese mismo lapso su ventaja en intención de voto sobre el chavismo, en una proporción de 9 a 20 puntos. De acuerdo con la empresa encuestadora venezolana independiente, Datincorp, la oposición ganará los comicios de diciembre con el 56 por ciento de los votos. Incluso Varianzas, la firma consultora de opinión ciudadana que menos votos prevé para la oposición, estima que esta recibirá el 49 por ciento de los sufragios sobre un 40 por ciento del partido de gobierno, y señala que todavía hay 11 por ciento de indecisos.
El derrumbe de Maduro y el aumento de la intención de voto para la oposición no puede ser una sorpresa, considerando que la crisis económica de Venezuela agravada por la caída de los precios del petróleo y manifestada principalmente en la agobiante inflación y escasez de toda clase de productos de consumo, ha llegado últimamente a su máxima gravedad. Esta situación, a la que se agrega la gran inseguridad pública, es capitalizada por la oposición democrática unificada.
Las elecciones del 6 de diciembre en Venezuela serán parlamentarias, no para cambiar o prorrogar al Gobierno. Pero si la oposición consigue una amplia mayoría en la Asamblea Nacional podría legislar para cambiar el rumbo del Gobierno. Además podría llamar a un referendo revocatorio para cortar el mandato de Maduro y luego convocar una elección presidencial anticipada que ponga fin a la aventura irracional del “socialismo del siglo 21”, causante de la catástrofe económica, social y política de Venezuela. De esa manera se podría iniciar la transición hacia la democracia y la reconstrucción del sistema económico que ha sido destrozado por el chavismo.
Esto lo sabe muy bien Nicolás Maduro. De allí su amenaza totalitaria de no reconocer el resultado de las elecciones si las gana la oposición, y de propiciar un golpe militar o irse a “gobernar desde abajo”, o sea hacer ingobernable el país mediante huelgas, asonadas, asaltos armados y crímenes políticos, tal como hizo Daniel Ortega después que perdió la elecciones de 1990 y se vio obligado a entregar el Gobierno.
Sin embargo habría que ver si aquella experiencia que fue nefasta para Nicaragua pero provechosa para Ortega y su camarilla, se podría repetir ahora en Venezuela.
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