China puso fin a 35 años de la política del hijo único, al autorizar ayer a todas las parejas a tener dos hijos, en una decisión histórica que reclamaban demógrafos y economistas para frenar el envejecimiento de la población y estimular la economía.
La decisión fue tomada “para promover el equilibrio en el desarrollo” y “dar respuesta al envejecimiento de la población”, indicó un comunicado del Partido Comunista Chino (PCCH).
La reforma deberá ser aprobada en marzo próximo por la Asamblea Nacional Popular, el máximo órgano legislativo chino, un mero trámite dado que es el PCCH, el verdadero núcleo de poder en el régimen y los legisladores votan a favor de sus decisiones con porcentajes superiores al noventa por ciento.
La política del hijo único se inició en 1979 y se aplicó en todo el país a partir de 1980 para reducir los problemas de superpoblación del gigante asiático y, según los expertos, ha servido para evitar que su población actual fuera actualmente de 1,700 millones de habitantes (ahora ronda los 1,400 millones).
PRIMEROS CAMBIOS
En 2013, el Gobierno autorizó a tener dos hijos a las parejas en las que uno de sus miembros también es hijo único. Pero la medida no hizo aumentar la natalidad como se esperaba en el país, el más poblado del mundo con 1,370 millones de habitantes.
El poco éxito se debió a que fueron pocas las parejas urbanas que solicitaron tener un segundo hijo (todavía debe pedirse el pertinente permiso a las oficinas locales de planificación familiar).
Datos de junio pasado muestran que solo 1.5 millones, de los 11 millones de parejas que cumplían los requisitos, habían solicitado el permiso para tener un segundo hijo. Las autoridades chinas prevén con la nueva medida unos dos millones de partos más anuales
“Personalmente quiero dos hijos para que puedan crecer juntos”, explica Xiao Meng, una funcionaria de 26 años que se acaba de casar. “Pero algunas parejas amigas mías, sobre todo las que ya tienen un hijo, no quieren otro porque no tienen la energía suficiente para cuidarlo”, agrega.
Es el caso de un gran número de parejas, que por razones económicas o para seguir la costumbre solo quieren un hijo, una tendencia que muchos demógrafos consideran preocupante.
OCUPARSE DE LOS PADRES
Un estudio chino de junio de 2014, basado en cifras de la ONU, revela que China podría tener en 2050 unos 300 millones de familias formadas por un padre, una madre y un hijo único. Asimismo, más de un cuarto de la población tendrá más de 65 años.
En esa misma fecha habrá, según el estudio, 11 millones de familias que habrán perdido a su hijo, con lo que se convertirán en padres de edad avanzada sin ayuda y en muchos casos aislados.
“Actualmente muchos padres jóvenes, que no tienen hermanos ni hermanas, tienen que ocuparse en solitario de sus propios padres, es decir de cuatro personas”, explica Zhang Wei, madre de un hija pequeña. “El cambio de política permitirá aliviar esa carga”, asegura.
En China se considera una obligación ayudar a sus padres, sobre todo si son mayores, pero para muchas parejas con pocos recursos esa tradición se convierte en un problema.
“CRISIS DE LOS SOLTEROS”
La política del hijo único ha traído un gran desequilibrio entre hombres y mujeres, a menudo en zonas rurales donde los hijos varones son preferidos a las mujeres. Las denuncias de abortos selectivos y de infanticidios son frecuentes. En 2014 nacieron de media 116 niños por cada 100 niñas.
Estudios oficiales cifran en 30 millones los hombres chinos que no pueden encontrar a una mujer, una “crisis de los solteros” que según las autoridades podría generar violencia e inestabilidad.
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