Vamos a regar Nicaragua

El asunto del riego agropecuario cada día se hace más necesario, casi indispensable para la producción del campo. El agua es tan importante como el suelo, por lo que al ejecutar un programa de riego de cualquier dimensión, debe tomarse en cuenta el uso potencial de los suelos del área factible de irrigación, para plantar el cultivo correspondiente.

El asunto del riego agropecuario cada día se hace más necesario, casi indispensable para la producción del campo. El agua es tan importante como el suelo, por lo que al ejecutar un programa de riego de cualquier dimensión, debe tomarse en cuenta el uso potencial de los suelos del área factible de irrigación, para plantar el cultivo correspondiente.

El riego en sí es tan solo una parte de todo el sistema estructural que se inicia en las fuentes de agua, ya sea esta superficial o subterránea. La construcción de embalses o la perforación de pozos no debe estar condicionada al área que se necesita regar, sino que al contrario, la disponibilidad sustentable de agua determinará el área posible a irrigarse con un margen de reserva adecuado para condiciones extremas.

Las fuentes de agua, la energía necesaria para impulsar el agua, el sistema de distribución, los horarios de entrega o de consumo y la colección de los cánones por el servicio son algunas de las consideraciones iniciales en el desarrollo del programa, pues además, el regador beneficiario, debe considerar las ventanas de precios y mercados para sus productos.

Enfocándonos en esa secuencia, se deben recargar los acuíferos por medio de la utilización de estructuras vivas, plantaciones forestales, sistemas agroforestales; o inertes, como acequias, canales, muros de contención, para que el agua de lluvia se infiltre y no corra desordenadamente por la superficie, arrastrando partículas de suelo, erosionando el mismo, sedimentando bajuras y esteros aguas abajo, en su inexorable viaje hacia el mar.

Estas estructuras deben corresponder a las dimensiones del acuífero y la extensión de las áreas a regarse. No deben ser iguales las estructuras diseñadas para parcelas de economía familiar, que las necesarias para regar las planicies de occidente, que es donde, año con año, se cultivan las mayores áreas de productos de exportación. Los propósitos podrán ser los mismos, pero las dimensiones diferentes. Las últimas requieren de bosques enteros vigilados y protegidos permanentemente.

La otra fuente disponible, la de las aguas superficiales, debe retenerse o embalsarse en sitios que topográficamente presenten las mejores ventajas, incluyendo su posibilidad para riego por gravedad y otros posibles beneficios. La cordillera volcánica y el lago Cocibolca presentan un reto para su utilización, por embalse

s o por canales de conducción.

El paradigma de que si no hay ríos, no hay embalses, debe ser sorteado ya que la naturaleza proporcionó los cauces de ríos que un día fluyeron abundantemente, que pueden ser encauzados a embalses que se llenarán con la misma agua de lluvia.

Si en occidente caen 1,500 mm de lluvia al año, significa que caen 15,000 metros cúbicos de agua en tan solo una hectárea, que aun restándole la pérdida por infiltración, evaporación y filtraciones en la conducción hacia los cultivos y pastizales, siempre deja un saldo neto utilizable. “Ninguna gota de agua debe escurrirse hacia el mar sin haber sido utilizada por el hombre’’, no sé quién lo dijo, pero es una máxima que hay que tomarse muy en cuenta.

La imaginación vuela y soñar es bueno. ¿Qué tal que alguien serio apoye un proyecto de embalsar el río Telica, que nace entre los volcanes de Rota y Las Pilas, en León y el del río Atoya, que nace entre El Chonco y el San Cristóbal, en Chinandega, embalses de 5 cinco km cuadrados cada uno, con una profundidad media de solo 10 metros, a una altitud de 200 metros sobre el nivel del mar con sus cuencas protegidas por un exuberante bosque tropical? Resultados: mejoras en el clima, dos o tres cosechas al año, ganado satisfecho, energía eléctrica, agricultores contentos ¡y más divisas para el país! Funcionarían como Distritos de Riego, y esos ¡pagan!

*El autor es agrónomo.

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COMENTARIOS

  1. Luis Mena
    Hace 11 años

    Una cátedra académica justo y necesaria para 50 años atrás cuando no se sentía la amenaza del cambio climático. Este fenómeno actualmente avanza a paso de gigante el corredor seco y otras áreas secas se ampliarán, los ríos bajarán su caudal, los pozos se secarán, los incendios forestales aumentarán, que haremos con Dos grandes Cuerpos de agua?, creo necesario empezar a planificar una red de canales, como telaraña, 50/60 Km a la redonda, su costo ser compartido con finqueros.

  2. Juan Bautista Reyes
    Hace 11 años

    Esto se seria un gran acontecimiento para mi querida ciudad de leon,y si se piensa, se puede, solo es que los nicaraguense dejemos a un lado la politica y la embidia y luchemos por nuestro pais,no importa que seamos liberales concerbadores o sandinista,solo por nuestra nicaragua,ojala la prensa levante este estandarte,ayude con un llamado para levantar al pais y deje de apoyar,criminales ladrones y mal vivientes,el progreso es importante,

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