Román González estaba de rodillas, con su rostro cerca del llanto, sus manos cubiertas por los guantes sobre sus ojos. “Chocolatito” lo había hecho de nuevo, sacó a relucir su oficio de boxeador y mejor del mundo ante Brian Viloria. Era la imagen del campeón glorificado en la meca del boxeo, ahí donde Muhammad Alí levantó los brazos ante Joe Frazier y Alexis Argüello frente a Jerome Artis.
“La verdad que todos los golpes duelen pero con condiciones uno aguanta, gracias a Dios que pude soportar sus golpes y la esquina me mandó a atacar abajo y luego combinar arriba y ese fue el porqué de mi victoria”, explicó Román González a Max Kellerman, de la cadena HBO en Pague Por Ver.
“Me siento bendecido por estar con este público tan bello, quiero saludar a mi mamá que me está viendo y a toda Nicaragua. Le dedico a Dios esta pelea por darme la victoria, le cumplí a mi pueblo y gracias a HBO por la oportunidad de estar en una plataforma tan importante”, indicó “Chocolatito”.
Mientras que en la esquina de Román había un júbilo denotado en cada uno de sus poros, en la esquina de Brian Viloria la tristeza rodeaba su entorno, aunque mostró ser un peleador que aguanta y que tuvo la capacidad de tener parte del protagonismo de la noche por su insistencia.
“Realmente pega fuerte. Él es el número uno por alguna razón y es que tiene un gran boxeo. Román es un peleador muy fuerte. Traté de hacer lo mejor que pude, por momentos sentí que los asaltos eran de ambos pero él me superó”, relató Viloria.
“No le falta nada a Román González, tira golpes, se defiende, camina en el ring, impresionante boxeador y un gran campeón. El mejor boxeador del mundo pesa 112 libras, nació en el barrio La Esperanza”. David Faitelson, Analista deportivo de ESPN