Más del 90 por ciento de los nicaragüenses opina que en las elecciones nacionales del próximo año debe haber observación electoral. Así lo indica la última encuesta de la firma nicaragüense M&R Consultores, realizada en los últimos días de septiembre recién pasado y primeros de octubre corriente.
Según se puede deducir de ese dato de la mencionada encuesta, la campaña sostenida de diversas organizaciones sociales y políticas democráticas en demanda de garantías de transparencia para las elecciones de 2016, ha calado en la conciencia de los ciudadanos. O sea que los miércoles de protesta que se vienen realizando en Managua y otros lugares del país desde hace 27 semanas, han resultado más exitosos que lo que se suponía.
En julio del presente año, la misma firma M&R dio a conocer su encuesta anterior en la cual el 52.2 por ciento de los ciudadanos consultados se pronunció a favor de la observación electoral. Ese porcentaje ha subido a 90.2 por ciento, lo cual significa que en los últimos tres meses el respaldo a la demanda de esa garantía básica de transparencia electoral aumentó en 38 puntos porcentuales.
No solo quienes se identifican como opositores e independientes quieren que haya observación electoral. Sorprendentemente, el 94.1 por ciento del segmento de encuestados que se identificaron como simpatizantes del FSLN, dijeron estar de acuerdo con la observación electoral; en tanto que el 94.9 por ciento de los que dijeron ser opositores, se pronunciaron en el mismo sentido.
De manera que casi todo el “pueblo presidente” (como llama Daniel Ortega a la gente que respalda su gobierno) quiere que los comicios sean certificados por la observación electoral internacional. Y si el régimen orteguista no satisface esa aspiración de los partidarios sandinistas, estaría reconociendo de hecho que aquella frase no es más que una consigna política falsa y demagógica.
Cabe señalar que la encuesta de M&R habla de observación electoral, no de “acompañamiento” de las elecciones. Esto último es un subterfugio inventado por los gobernantes autoritarios del Alba, incluyendo a Daniel Ortega, para justificar la sustitución de la observación electoral internacional, profesional e independiente, con el turismo de amigos políticos que llegan al país para divertirse conociéndolo observando la votación en algunos centros receptores de votos, el día de los comicios.
La verdadera observación electoral es la que hacen organismos internacionales serios, como la Unión Europea y la OEA, esta última de acuerdo con la Carta Democrática Interamericana en la cual se establece que la observación electoral tiene que ser “objetiva, imparcial y transparente”; y que el Estado Miembro debe “garantizar las condiciones de seguridad, libre acceso a la información y amplia cooperación con la misión de observación electoral”.
El objetivo fundamental de la observación electoral es vigilar que se respete el derecho de participación política, desestimular el fraude y darlo a conocer en el caso de que ocurra. La observación electoral es una garantía de transparencia de las elecciones a la que no se puede ni se debe renunciar, mucho menos teniendo el gran respaldo nacional que indica la encuesta de M&R Consultores.