La aviación rusa efectuó ayer sus primeros ataques en Siria contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Ofensiva que, según el gobierno de EE. UU., tiene todos los elementos para inflamar todavía más el sangriento conflicto que se arrastra por cuatro años.
Los ataques aéreos rusos equivalen a “arrojar gasolina a las llamas”, dijo el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, durante una conferencia de prensa en el Pentágono.
Los aviones de Moscú efectuaron “numerosos ataques” en tres provincias sirias, Hama y Homs, en el centro del país, y Latakia, en el oeste.
De acuerdo con Carter, el problema con la estrategia rusa es que no contempla la salida del presidente sirio Bashar al Asad, y señaló que algunas informaciones indicaban que el EI no habría sido afectado por los ataques.
La opositora Coalición Nacional Siria (Cnfros), principal alianza opositora del país, manifestó que los bombardeos rusos cayeron en áreas “libres del EI y de Al Qaeda” y causaron la muerte de 36 civiles, cinco de ellos niños, en el norte de la provincia de Homs.
El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, aseguró que hay “indicios” que apuntan a que, efectivamente, los ataques no habrían tenido como objetivo los intereses del grupo terrorista.
Esta es la primera intervención militar de Rusia lejos de sus fronteras desde la invasión soviética de Afganistán en 1979, concluida una década más tarde con un sonado fracaso.
OCCIDENTE RECELA
Representantes de potencias occidentales no escondieron sus recelos sobre los objetivos rusos en Siria, pero aseguraron que están dispuestos a cooperar si el fin es acabar con el EI.
“Si las recientes acciones de Rusia (…) representan un compromiso genuino para derrotar a esa organización (el EI), entonces les damos la bienvenida”, dijo el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.
“Si tenemos un enemigo común, hagamos un frente común”, dijo el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.
REUNIÓN DE MILITARES
EE. UU. y Rusia acordaron mantener cuanto antes conversaciones entre mandos militares sobre los bombardeos que ambos países efectúan en Siria. El acuerdo tiene como objetivo “evitar incidentes indeseados”, explicó el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov en declaraciones a los periodistas junto a su homólogo estadounidense, John Kerry, con quien ayer mantuvo su tercer encuentro en los últimos días. Por su parte, Kerry afirmó que reiteró las “preocupaciones” de EE. UU. sobre los objetivos de la intervención rusa en Siria.