Uno supone que avanzar a la postemporada no debe ser la única meta de un equipo cuya planilla anda por el orden de los 300 millones de dólares, como es el caso los Dodgers.
Pero tras capturar el martes el gallardete del Oeste de la Liga Nacional por tercer año consecutivo, el conjunto de Don Mattingly se ubicó frente a su reto más grande del 2015.
Y ese reto es avanzar lo más profundo en los playoffs y ver si es posible terminar con un ayuno de 27 años sin ganar la Serie Mundial, conseguida por última vez en 1988.
Desde su arribo al spring training los Dodgers mostraron la solidez de un plantel con grandes oportunidades para ganar, pero es ahora con la llegada de los playoffs cuando deben probarlo de verdad.
Ha habido varias fases en la actual campaña, en la que insinuaron tener la estatura para asumir retos. Y quizá la más notoria fue en agosto, cuando barrieron a los Gigantes.
San Francisco llegó a Los Ángeles con un déficit de 3.5 juegos, pero se deslizó a 6.5 tras la serie. Para los Dodgers eso fortaleció su confianza y significó un gran impulso, pero eso no era el playoffs.
Los Dodgers son un equipo un poco raro. No tienen un bateador de 30 jonrones, un remolcador de 100 carreras, pero producen lo suficiente para ganar con un picheo que impacta al inicio.
Zack Greinke (18-3 y 1.68) y Clayton Kershaw (16-7 y 2.16, con 294 ponches) son un dúo realmente sensacional. El problema son los antecedentes de ambos durante la postemporada.
Greinke ostenta 2-2 y 3.63, que no es flojo, pero tampoco impresiona. Kershaw anda peor. Tiene 1-5 y 5.12 en 11 actuaciones en postemporada, donde parece volverse un lanzador corriente.
A lo mejor ahora es cuando logran trasladar su gran nivel a los playoffs. Los Dodgers van ante los Mets, un equipo de picheo joven pero muy talentoso, que además se reforzó bien en julio.
Los Mets le ganaron 4-3 la serie a los Dodgers, quienes van a la postemporada por novena vez desde 1988. Si no ganan ahora, se unirán a los Bravos y Atléticos, con más viajes al playoffs sin éxito.
La imagen de Kirk Gibson corriendo cojeante sobre las bases y la de Orel Hershiser implacable desde el box se han vuelto muy añejas. Ya veremos si estos Dodgers ofrecen algo diferente.