El inesperado anuncio de la dimisión del presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., el republicano John Boehner, provocó este viernes reacciones de elogio desde su partido, pero también hubo duros reproches a su liderazgo.
Se trata de uno de los políticos más poderosos del país y el tercero en la línea de sucesión presidencial, por detrás del vicepresidente Joe Biden.
El líder de la mayoría de la oposición republicana en el Senado, Mitch McConnell, rindió tributo a Boehner, quien dejará el cargo y su escaño a partir del próximo 30 de octubre.
“Es un aliado, es un amigo y se convirtió en líder republicano en un momento muy difícil para este partido. Y como líder de una nueva mayoría, cambió el curso del Congreso y trajo reformas conservadoras en muchas áreas”, afirmó McConnell.
El presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, dio las gracias al dimisionario, a quien definió como un “defensor incansable de los principios conservadores”, por hacer más “fuertes” al país y al partido, que tiene con él “una gran deuda”.
El expresidente estadounidense George Bush (padre) también elogió a Boehner, al subrayar que “muy poca gente ha hecho más en los últimos años para construir el Partido Republicano y convertirlo en una fuerza viable en la política nacional”.
EL TEA PARTY
El período de Boehner al frente de los republicanos de la Cámara Baja se complicó a medida que ascendía el movimiento ultraconservador Tea Party, que le criticó en numerosas ocasiones por considerarlo miembro del “establishment” y de la burocracia autocomplaciente.
Recientemente, más de treinta congresistas republicanos amenazaron con forzar un voto de no confianza sobre su posición como presidente de la Cámara, algo que podría haberle forzado a buscar votos demócratas para mantenerse en el cargo.
CRÍTICAS DE VARIOS REPUBLICANOS
Sin embargo, otros dirigentes republicanos no ahorraron críticas a Boehner, quien ha sufrido en los últimos tiempos fuertes presiones del ala más conservadora del partido.
El senador por Florida y candidato a la nominación republicana para las elecciones presidenciales de 2016, Marco Rubio, señaló que “es hora de pasar página” y, sin mencionar directamente a Boehner, lamentó que la mayoría conservadora en el Congreso no haya podido impedir que el país vaya en la “dirección equivocada”.
El senador por Texas y también precandidato presidencial republicano, Ted Cruz, recordó sus esfuerzos para “urgir al liderazgo (de Boehner) a hacer lo correcto”.
El magnate inmobiliario Donald Trump, asimismo precandidato presidencial republicano y líder de las encuestas entre los aspirantes conservadores, apuntó que la dimisión del presidente de la Cámara Baja es“una cosa buena” y reprochó a Boehner no haber luchado más por los principios del partido.
Otro aspirante republicano a la Presidencia, el senador Rand Paul, apuntó que la renuncia del presidente de la Cámara Baja “quizás sea un paso en la dirección correcta”.
DEFENSORES DE INMIGRANTES SE PRONUNCIAN
Grupos defensores de los inmigrantes también se pronunciaron sobre la renuncia de Boehner, como Dream Action Coalition (DRM), que le recordó el incumplimiento de sus promesas en materia de inmigración.
“Estaremos vigilando para ver si finalmente cumple (antes del 30 de octubre). Si no lo hace, eso no será un buen presagio para su legado”, indicó César Vargas, codirector de DRM.
Desde el National Immigration Law Center, su directora ejecutiva, Marielena Hincapié, dijo que la dimisión de Boehner es “la culminación de la lucha dentro de su partido sobre cómo ser menos comprensivo con los inmigrantes, las mujeres, las familias trabajadoras, los pobres y los más necesitados”.
EL TEA PARTY DE LOS REPUBLICANOS
El movimiento ultraconservador Tea Party, que ha revitalizado a la derecha estadounidense y que sitúa al presidente Barack Obama como el gran enemigo, ha criticado en numerosas ocasiones a John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, por considerarlo miembro de la burocracia autocomplaciente de los pasillos del Capitolio. Lo cierto es que a Boehner le gusta el Congreso, donde lleva desde 1991 como legislador; mientras que a los miembros del Tea Party, no.
Boehner, quien mantendrá el cargo y el escaño hasta el 30 de octubre, ha sufrido la irreverencia del Tea Party, que forzó crisis políticas de gran calado, como el cierre parcial del Gobierno federal en octubre de 2013 durante dos semanas por no lograr un compromiso con los demócratas del Senado, arrastrado por la beligerante retórica antigasto público de estos jóvenes legisladores.
Durante sus dos primeros años de mandato, Boehner explicaba la disfuncionalidad del Congreso por el fuerte enfrentamiento con los demócratas, que entonces controlaban el Senado; sin embargo, tras su victoria el pasado noviembre en la Cámara Alta, no ha podido eludir que las tensiones y los escollos los tiene dentro de su propia bancada. Pese a ello, el hábil político de Ohio, ha sabido mantenerse a flote hasta hoy, con la intención de no “causar un daño irreparable a la institución”.
25
años en el Congreso tiene el republicano John Boehner, adonde
llegó en 1991 como representante de Ohio y, desde enero de 2011, estaba al frente del liderazgo en la Cámara de Representantes.SE LEVANTÓ Y DECIDIÓ RENUNCIAR
“Esta mañana me desperté, recé como siempre y decidí: ‘Hoy es el día’”, comentó John Boehner en una conferencia de prensa convocada para hablar de su renuncia a la presidencia de la Cámara y a su banca legislativa. “Es mi opinión que una prolongada confusión en el liderazgo provocaría irreparables daños a la institución. Por ello, renunciaré a la presidencia y a mi banca del Congreso el 30 de octubre”, había anunciado poco antes en su página web oficial.
Hoy mi corazón está lleno
de gratitud por mi familia,
mis colegas y el pueblo del Octavo Distrito de Ohio. Dios bendiga a este gran país que me ha dado, al hijo del dueño de un bar de Cincinnati,
la oportunidad de servir”.
John Boehner, presidente de la Cámara
de Representantes de EE. UU.
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