La justicia suiza anunció ayer la apertura de un proceso penal contra el presidente dimisionario de la FIFA, Joseph Blatter, sospechoso de un “pago desleal” de dos millones de francos suizos (1.8 millones de euros, unos 2.01 millones de dólares) en 2011 a Michel Platini, presidente de la UEFA y gran favorito para sucederle.
Desde el 27 de mayo, cuando tuvieron lugar las detenciones de siete dirigentes del futbol mundial en un hotel de Zúrich, a pedido de la justicia estadounidense y la imputación de otras siete personas entre dirigentes y empresarios, la FIFA vive de sobresalto en sobresalto por los escándalos de corrupción, que ya motivaron que el propio Blatter anunciara su próxima marcha apenas cuatro días después de haber sido reelegido en la votación del 29 de mayo.
El panorama judicial se complica ahora para él, pero también para Platini, quien en su momento fue un aliado y que en los últimos años se convirtió en un detractor declarado. El exfutbolista francés es considerado el favorito a ganar la presidencia de la FIFA en el Congreso extraordinario del 26 de febrero de 2016, si esta cuestión judicial no termina por cambiar ese estatus.
La acusación contra Blatter es doble, ya que la Fiscalía suiza sospecha que el presidente dimisionario, en el puesto desde 1998 y hasta ese 26 de febrero del próximo año, firmó “un contrato desfavorable para la FIFA” (Federación Internacional de Futbol) con la Unión Caribeña de Futbol (CFU), presidida por Jack Warner. Y cree que, al firmar ese contrato, actuó de forma contraria a los intereses de la FIFA, “en violación de sus deberes de gestión”. El pasado 12 de septiembre, la televisión suiza SRF ya había revelado las sospechas por ese pago a la CFU, pero la FIFA negó que hubiera corrupción.
La justicia suiza también le reprocha a Blatter “un pago desleal” en perjuicio de la FIFA de dos millones de francos suizos a Michel Platini, actual presidente de la UEFA (Federación Europea de Futbol) y máximo favorito a sucederle.
El pago, efectuado en febrero de 2011, se hizo “presuntamente por trabajos realizados entre enero de 1999 y junio de 2002”, según la Fiscalía. Platini señaló luego en un comunicado que el dinero se recibió por “un trabajo hecho con contrato para la FIFA”.
Unos investigadores interrogaron ayer a Blatter “en calidad de acusado” y a Platini “en calidad de persona susceptible de dar informaciones”, precisó el comunicado de la justicia suiza. La FIFA anuló también en último momento, una conferencia de prensa de Blatter.
Se esperaba con mucha expectación la intervención de Blatter, pero su comparecencia fue primero retrasada una hora. Unos minutos más tarde llegó la explicación con el comunicado del Ministerio Público Suizo (MPC) sobre los interrogatorios.
Mientras que los periodistas esperaban en vano en la sede de la FIFA, la justicia suiza procedía, con la Policía, a un “registro” en las instalaciones y especialmente “en el despacho del presidente”. Se “recabaron datos”, se limitó a señalar la Fiscalía, antes de recordar que como cualquier encausado, Blatter es por el momento un “presunto inocente”, aunque quizá no tendrá escapatoria.
TODO UN JEFE
Desde su llegada a la cabeza de la instancia suprema del futbol en 1998, Blatter se ha acostumbrado a un tratamiento digno de un jefe de Estado en sus frecuentes viajes y parecía insumergible ante los ataques, pero su situación ha cambiado radicalmente en los últimos meses.
El “sistema Blatter” se desmorona y la pasada semana ya fue apartado de la secretaría general su número 2, Jérôme Valcke, sospechoso de participar en la reventa de entradas del Mundial 2014.
MÁS QUE EN LA ONU
209 países son miembros de la FIFA, un organismo con más representatividad incluso que las Naciones Unidas, que cuenta con 193 miembros. Sin embargo, su credibilidad está por el suelo por tanta corrupción cometida.
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