Ana Julia Quiñones se encontraba consternada ayer tras el sepelio de su hermana menor Hazel Patricia Quiñones, de 39 años, asesinada de un golpe, con un martillo, en Filadelfia, Guanacaste, Costa Rica.
La repatriación del cadáver ocurrió el lunes. Los restos arribaron a las 10: 30 p.m. y el sepelio fue en el cementerio local a las 7:00 a.m. de ayer martes.
El crimen ocurrió, según las averiguaciones, a las 7:00 de la noche del viernes y el cuerpo de la mujer fue encontrado la mañana del sábado.
El presunto asesino, según los familiares de la víctima en Chinandega, es un exnovio de Hazel y le habría quitado la vida por celos.
Los familiares presumen que el sospechoso ya cruzó la frontera hacia Nicaragua, rumbo a Masaya, de donde es originario.
Ana Julia consideraba como a una hija a su difunta hermana, porque la crió desde pequeña. Ayer junto con sus nietos la echaba de menos al revisar las fotografías en álbumes de la familia y por unas horas estuvo reacia de ingresar a la vivienda por los recuerdos.
Ana Julia contó que Hazel viajó desde hace 11 años a Costa Rica. Como migrante le tocó ir en busca de trabajo y enviaba remesas a sus hijos, el mayor de 18 años, estudiante del sexto año de un colegio del casco urbano.
Hace un mes, Hazel trajo de Costa Rica a su hija de 12 años para que estudiara en Chinandega.
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