Septiembre es el tiempo llamado por nosotros el “mes de la patria”, aunque bien existen otros momentos de trascendencia histórica, los cuales también evocamos cuando conmemoramos las efemérides patrias; “La independencia de la corona española —el 15 de septiembre de 1821—, acontecimiento ineludiblemente por entonces oportuno para constituir el gobierno de un estado republicano en el suelo de América.
Propósito que luego que desventuradamente habría de ser abortado al surgir los conflictos étnicos que aunados a las divisiones localista y partidarias entre los mismos criollos, terminaron con las aspiración de una nación centroamericana que es proclamada como principio necesario por el Congreso Federal en su decreto de 1823.
Las divisiones ideológicas agitaban cada día más el escenario político; las hostilidades entre los bandos políticos de Nicaragua, luego de la caída del efímero imperio mexicano en 1823 llevaron a la guerra civil de 1824 a la que le sigue la guerra federal de 1826, librado entre conservadores centralistas y liberales autonomistas y la de 1828; otra guerra civil aún más cruenta que las otras que culmina el 27 de noviembre de 1828, cuyos efectos calaron muy hondo en la vida nacional máxime cuando los gobernantes líderes republicanos y los mismos criollos reaccionaban con arrogancia ante tales circunstancia.
No obstante las divergencias como eran de esperar estallaron con la guerra de 1844-1849, provocando la presencia filibustera en suelo patrio: Granada, Rivas y Masaya serían desde entonces testigos de las acciones de una funesta empresa del filibustero, cuya antesala fue la Hacienda San Jacinto; bajo sus umbrales, el 14 de septiembre de 1856, se enciende la llama de una guerra sobre la que William Walker divagando entre sí, soñaba cambiar la naturaleza primaria, edificando en nuestra tierra su imperio esclavista.
Masaya siempre heroica, la indígena princesa del Coyotepe y prosapia insigne de teytes gloriosos y bravíos es mancillada cobardemente en octubre y noviembre de 1856 por el filibustero Walker, que luego pagaría con creces sus desvaríos, quien el 11 de octubre ignorando que el general Belloso le esperaba partió de Granada a Masaya con un ejército de un mil soldados, los que con aire marcial marchaban encabezados por pífanos y tambores, luego, jinetes que iban en la vanguardia seguidos de batallones de rifleros y ayudantes, quienes vestían uniformes azul celeste adornados de rojo, seguían las mulas cargadas de los obuses y municiones, el primer y segundo batallón de infantería, cuerpo de artillería y finalmente la banda de guerra, llegando a Masaya al atardecer del día, ocupando los alrededores de la ciudad bajo la luz de la luna, el día 12. Tanto como amanecía, Walker captura la iglesia San Sebastián y Belloso ataca desde el parque central y una retaguardia de doscientos soldados con 25 montados le abruman al medio día haciendo que la lucha se vuelva encarnizada y la que solo un torrencial aguacero que en ese momento cayó pudo detener el combate.
El día 13 continuó la lucha, amaneciendo las calles llenas de muerto tanto de un bando como del otro, las bajas eran numerosas y la lucha continuó sin parar, hasta que Walker abandonó Masaya al amanecer, dejándola arrasada y saqueada.
El 13 de noviembre del mismo año, Walker regresa a Masaya y se encuentra nuevamente con Belloso en el camino, es emboscado y luego combatido dentro de la ciudad, de nuevo se toma las iglesias de San Sebastián y Santiago a las que le día 16 en su huida les prende fuego tanto como a las casas en donde él iba pasando. La lucha fue ardua y de nuevo sangrienta, las bajas no se podían contar y Masaya ardía en medio de una mortal desolación. Masaya herida y sangrando por todas sus arterias soportó las consecuencias de los errores que no pudieron ser enmendados a través del tiempo, ojalá que este ejemplo sea la luz ante la incomprensión o la ambición, y perdure en nuestra patria el olvido de la guerra.
Flamee en nuestros campos tan azul como el cielo y tan blanco como la paz; nuestra bandera; y en vital plenitud su glorioso pendón no se tiña más con sangre de hermano.
El autor es historiador.
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