Novak Djokovic sangró y sufrió. También se apegó a su plan táctico con absoluta fe y así conquistó por segunda vez el título del Abierto de Estados Unidos al vencer a Roger Federer en una tensa final entre los dos mejores tenistas del momento.
Después de esperar más de tres horas debido a la lluvia, el serbio Djokovic se impuso ayer por 6-4, 5-7, 6-4, 6-4 para atrapar su décimo título de Grand Slam.
Con sus 34 años, a Federer quizás se le escapó su última oportunidad para alcanzar su 18vo cetro en una de las grandes citas. Lleva esperando por ese título desde su triunfo en Wimbledon de 2012.
Favorito sentimental de la grada en el estadio Arthur Ashe, al astro suizo le falló el pulso cuando generó una catarata de oportunidades de quiebre. Capitalizó solo cuatro de 24 puntos para rompimiento ante el serbio de 28 años, incluyendo tres en el cuarto parcial, cuando acarició la posibilidad de nivelar para seguir de pie.
Federer mandó larga una devolución en la tercera bola quiebre del décimo game y Djokovic procedió a resolver su primer match point, cuando el suizo depositó un forehand demasiado lejos sobre la línea de fondo.
Algo similar ocurrió en el tercer set, clave en el devenir definitivo del encuentro. Empatados 4-4, Djokovic logró romper el servicio de su rival y seguido sentenció la manga cuando Federer no pudo aprovechar dos bolas de quiebre.
Djokovic coronó una temporada fenomenal en los grandes: campeón en pistas rápidas de Australia, el césped de Wimbledon y ahora el cemento azulado de Flushing Meadows. Su título en Nueva York se suma al que ganó previamente en 2011, dejando en 2-4 su marca en finales aquí.
Federer, quien desembarcó en la final sin haber cedido un solo set en el torneo, pero comenzó fuera de foco. Frente a un rival dueño de una excepcional devolución, Federer tuvo una pobre efectividad de 53 por ciento con su primer saque en la manga inicial.
Djokovic se llevó un susto tremendo en ese set inicial del duelo, cuando se resbaló con el pie derecho al tratar de cambiar de dirección para llegarle a una volea. Se dio fuerte contra la pista, sufriendo raspones en el antebrazo y rodilla. Djokovic siguió jugando, pese a que la sangre fluía en su brazo, en un game que perdió.
Una vez que recibió tratamiento en el cambio de lado, Djokovic reanudó la faena y no tardó en recuperar la iniciativa.
Pero Federer no bajó los brazos en el segundo set —uno que incluyó un décimo game que con 20 puntos y siete deuces tomó casi 15 minutos de lucha— y quebró el servicio del serbio tras haber desperdiciado las tres primeras oportunidades.
VA DE 4-3
Este fue el tercer título de Gran Slam que logra Djokovic en la temporada, luego de sus triunfos en el Abierto de Australia y Wimbledon, donde precisamente derrotó también a Federer en la final.
El único que se le atravesó al serbio en sus intenciones de completar el Gran Slam fue el suizo Stan Wawrinka, quien lo venció en la final de Roland Garros.
El partido comenzó con un retraso de poco más de tres horas debido a las lluvias
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