Los suministros de petróleo de fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) el año que viene se reducirán más que nunca en dos décadas en tanto la caída del precio frena la producción de esquisto de los Estados Unidos, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La producción de fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo caerá unos quinientos mil barriles diarios, a 57.7 millones, en 2016, dijo el organismo asesor con sede en París el viernes en su informe mensual.
Si bien este año la demanda de combustible será la más grande desde 2010, las reservas de crudo de los países desarrollados, que alcanzaron máximos récord, solo empezarán a decrecer en la segunda mitad del año que viene, y la reanudación de las exportaciones iraníes con el levantamiento de las sanciones podrían incrementar la oferta aún más, expresó la agencia.
La reducción del suministro de fuera de la OPEP demuestra que la estrategia de Arabia Saudita de defender la cuota de mercado del grupo presionando a los rivales con precios más bajos “parece estar teniendo el efecto buscado”, señaló la AIE.
Los futuros de crudo Brent, la variedad de referencia en todo el mundo, cayeron al nivel más bajo en seis años de cerca de 42 dólares el barril el 24 de agosto. La producción podría no estar reduciéndose con suficiente celeridad para eliminar el excedente mundial y los precios podrían caer a tan solo veinte dólares, según Goldman Sachs Group Inc.
“Este mes, la gran noticia es la reducción de la oferta”, dijo el organismo, que asesora a 29 países en materia de política energética. “Este entorno de precios más bajos está obligando al mercado a comportarse como debería, achicando la producción y estimulando la demanda”.
La producción estadounidense de esquisto se reducirá en casi cuatrocientos mil barriles diarios el año que viene en tanto los contratos de futuros para 2016 se negocian por debajo del precio que se necesita para que la mayoría de los proyectos cubran los gastos, expresó la agencia. Todavía en julio, la AIE proyectaba que la oferta estadounidense de esquisto crecería sesenta mil barriles diarios en 2016.
REDUCCIÓN DEL ESQUISTO
La caída de la oferta total de fuera de la OPEP el año que viene será la más grande desde la de un millón de barriles diarios de 1992 luego de la disolución de la Unión Soviética, indicó. El ochenta por ciento de esa reducción provendrá de los productores de esquisto estadounidense.
Como consecuencia de la caída proyectada de la producción de fuera de la OPEP, la cantidad de crudo que se necesitará obtener de la OPEP el año que viene aumentará en 1.6 millones de barriles diarios a 31.3 millones. Esa cifra sigue siendo inferior a los 31.57 millones de barriles diarios que extrajeron los doce miembros de la organización en agosto. Su producción se redujo en 220,000 barriles diarios el mes pasado debido a la baja de la producción de Arabia Saudita, Irak y Angola, de acuerdo con el informe. Los proyectos de alto costo del grupo están “en peligro” debido a la caída de los precios, consideró la agencia.
La producción estadounidense deberá reducirse en 585,000 barriles diarios el año que viene y el resto de la producción de fuera de la OPEP tendrá que caer en 220,000 barriles para que el excedente mundial desaparezca en el cuarto trimestre de 2016, indicó Goldman.
La demanda mundial de petróleo este año aumentará 1.7 millones de barriles diarios, a 94.4 millones, en tanto los bajos precios impulsan el consumo, antes de que el crecimiento se frene en 2016 a 1,4 millones de barriles diarios. China, el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo, “mantendrá sus compras” aún cuando las señales de desaceleración del crecimiento y la sorpresiva devaluación de la moneda del país alimenten temores respecto de su estabilidad económica, dijo la AIE.
“El derrumbe de los precios del petróleo genera el cierre de los sitios de producción muy costosos, como Eagle Ford en Texas, los de Rusia o los del mar del Norte”, explica la AIE.
“La producción estadounidense de petróleo pagará un duro tributo” a este derrumbe de precios, que se han reducido de mitad desde junio de 2014, pasando incluso por debajo del umbral psicológico de los cuarenta dólares el barril en Nueva York, a fines de agosto, añade esta agencia, rama energética de los países.
RUSIA NO CEDERÁ
Pese a los rumores de que Rusia reduciría su producción de petróleo, existen razones económicas y técnicas sólidas para que esto sea improbable.
“Rusia y la OPEP han hablado de cooperación para reducir la producción muchas veces anteriormente, pero los resultados siempre fueron débiles y decepcionantes”, dijo Nordine Ait-Laoussine, presidente de la consultora Nalcosa con sede en Ginebra y exministro de Energía de Argelia.
“Rusia parte de la base de que cuando bajan los precios del petróleo, los países de la OPEP están en una posición más débil y tienen más probabilidades de ser los primeros en reducir la producción, y siempre lo hicieron”.
Rusia compite con Arabia Saudita y los Estados Unidos por el título de mayor productor de petróleo mundial. Cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo la semana pasada que había acordado con su homólogo ruso, Vladimir Putin, “iniciativas” para llevar estabilidad al mercado del petróleo, intentaba revivir un plan destinado a aumentar los precios que en noviembre no llegó a ninguna parte.
Los funcionarios del Kremlin se apresuraron a desestimar la perspectiva de acción conjunta. Implementar reducciones artificiales de la producción por una ganancia a corto plazo en los precios no tendría sentido, dijo el 4 de septiembre el ministro ruso de Energía, Alexander Novak. Igor Sechin, máximo responsable ejecutivo de la compañía petrolera más grande de Rusia, Rosneft OJSC, también echó un baldazo de realidad, diciendo que el país no se unirá a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y no podría reducir la producción aunque quisiera.
Rusia tiene, sin duda, buenas razones para querer que el crudo vuelva a subir. La energía representa más del sesenta por ciento de las exportaciones y la economía del país está entrando en una recesión debido en gran medida a la caída en los precios. El petróleo y el gas están aportando la proporción más baja de ingresos fiscales desde 2009, según datos del ministerio de Hacienda de Rusia.
Se proyecta que el déficit fiscal de Rusia será de un tres por ciento de la producción económica este año, según el ministro de Finanzas, Anton Siluanov. Arabia Saudita, el mayor productor de OPEP, tendrá una brecha presupuestaria de casi veinte por ciento, pronostica el Fondo Monetario Internacional.
Aunque Rusia quisiera sumarse a una futura medida de la OPEP para reducir la producción, no tiene la capacidad de algunos de los productores del Golfo Pérsico de aumentarla o bajarla rápidamente debido a los inviernos crudos y a la compleja geología de sus yacimientos petrolíferos siberianos, según el ministerio de Energía ruso.
US$44.63 cerró ayer petróleo intermedio de Texas (WTI), lo que significó un 2.80 por ciento respecto a la sesión anterior. La baja se vio influenciada en parte por las previsiones de la AIE.