Los golpes en cualquier parte del cuerpo, además del dolor, producen un cambio de color en la piel, que va del rojo, al morado, luego marrón, verde y amarillo. El efecto es comúnmente conocido como “morado” o “moretón” y sucede con algunos golpes fuertes que no llegan a romper la piel, pero producen pequeñas hemorragias internas. Sin embargo el “morado” no siempre es color morado, el blog digital SciShow explica a qué se debe cada color: el tono rojizo que se produce al inicio se debe a la hemoglobina de la sangre que se esparce alrededor del área afectada. El característico color morado se debe a la separación de esa hemoglobina en dos partes: hierro y aminoácidos . Luego el sitio del golpe se torna en un color marrón, que se debe a la molécula hemosiderina. En algunos casos el morado desaparece en ese punto, pero en otros se puede apreciar un color verde, que es producido por la biliverdina , esta a su vez se descompone en otra molécula: la bilirrubina que le da al “morado” un tono más amarillo. El amarillo se desvanece y el “morado” vuelve a lucir marrón hasta que es absorbido por el organismo y desaparece por completo.
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