En el amor siempre empieza bien y termina mal. Su primer beso fue un desastre y a una isla desierta llevaría fósforos, leña y un traje de baño.
¿Un apodo?
“Maché” o “Cheché”.
¿Qué quería ser de pequeña?
Monja (ríe). Después me gustaba la Química y quise ser farmacéutica, pero descubrí que mi pasión es cantar.
¿Un hábito extraño?
Muevo mucho el cuello cuando hablo. Parezco de esos muñecos cabezas flotantes que caminan en los carros (ríe).
¿Practica deportes?
Ahorita lo que hago es correr, pero desde que estaba en el colegio practico voleibol, tenis, basquet, futbol. Era portera en mi equipo.
¿Una película que le haga llorar?
The notebook y La vida es bella.
¿Su amor platónico?
Estoy entre Matt Damon y Liam Neeson. Antes era Mel Gibson (carcajada).
¿Qué es lo más extraño que ha comido?
Armadillo.
¿Un secreto?
Soy muy tímida a veces.
¿Cómo fue su primer beso?
Fue horrible. Ni él ni yo sabíamos besar… era tétrico ¡Y con lengua! A esa edad no es recomendable. Tenía como 11 años (carcajada).
¿Un momento vergonzoso?
Hace como un mes confundí a alguien. Lo saludé, le hablé de mi vida, le metí plática y no era quien yo creía. Y me lo dijo hasta el final ¡Me dio una vergüenza!
Su primer recuerdo…
Cantando en el patio de la casa de mi abuela para su cumpleaños, un 4 de marzo en Chontales… siempre hacíamos show de talentos. Tenía 8 años.
¿Un talento oculto?
¡Sé cocinar! Pero no le digo a nadie porque van a querer que les cocine a todos (ríe).
¿Cuál es el objeto más raro que tiene?
Una especie de moneda antigua para guardar billetes hecha collar.
¿Cómo le va en el amor?
Pues, siempre empiezo bien y termino mal. Pero sí soy bien enamoradiza.
¿Qué llevaría a una isla desierta?
Fósforos, leña… ¡Ah! Y un vestido de baño (ríe).
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