Los fanáticos estaban conglomerados a la espera de recibir al equipo de futbol que acababa de conseguir la victoria más emblemática de la historia del balompié. Música, gritos, cánticos, pleitos, alborotos, y sobre todo un afán inamovible que hizo permanecer por más de dos horas a los presentes. Llegó el momento, un poco más de las 8:00 p.m. Los guerreros habían regresado a su tierra para terminar la tarea encomendada: Silenciar el caribe.
Rostros que reflejaban alegrías se vieron en medio de los jugadores. Cuando se montaron a un bus sin techo para que los fanáticos los pudieran tocar, sentir que son reales y que la fantasía estaba encarnada en ellos, comenzaron a cantar, saludar a su gente que los arropaban, se tomaron fotos y decían que todavía no habían hecho nada, recordaban que aún faltan 90 minutos de sufrimiento.
“ESTAMOS SORPRENDIDOS”
El primero en hablar fue el técnico que ha sembrado la semilla de lo inimaginable a la nación. “La verdad es que estamos sorprendidos, este recibimiento motiva y nos entusiasma, aunque está demás porque nosotros solo hacemos nuestra obligación que es dar alegrías a un país. Aquí los grandes artífices son los jugadores que se han entregados. Gracias Nicaragua por haber entregado el corazón con nosotros. Ahora espero que sigan apoyándonos para el duelo del martes”, indicó Duarte.
Según el técnico Henry Duarte, en lo futbolístico se siente preocupado por la recuperación de los jugadores. “Hemos decidido que no vamos a estar en la fiesta que le tienen preparado a los muchachos porque necesitamos descansar. Hay varios jugadores golpeados como Luis Fernando Copete y eso me preocupa, sin embargo confiamos en Dios que todo marche bien. Mañana tendremos una sesión de recuperación y el lunes haremos doble sesión de entrenamiento”, explicó el estratega.
Luis Manuel Galeano, el anotador del tercer gol llamó a los nicaragüenses a seguir con la ilusión. “Sigamos soñando, hemos dado pasos grandes, teníamos una mentalidad pequeña y ahora todo ha cambiado”, señaló el jugador.
“NO NOS SORPRENDIERON”
En un vuelo privado, mientras la gente celebraba la llegada de la Azul y Blanco hizo su aterrizaje el conjunto de Jamaica. Al principio estaban molestos porque no había llegado el bus con los requerimientos que habían solicitado. No obstante, después de varios minutos detenidos, decidieron montarse al medio de transporte.
“No estamos sorprendidos, nosotros tuvimos oportunidades para marcar y no concretamos. Así que no nos sorprendieron”, dijo el entrenador Winfried Schäfer, quien habló poco en el momento que salía del área de chequeo del equipaje y subió rápidamente junto a sus muchachos al bus que los trasladaría al Hotel Princess.
“El resultado que obtuvimos es algo que nos invita a creer aún más, pero todavía nada ha terminado, tenemos que celebrar cuando ya realmente tengamos el pase concretado hacia la siguiente ronda. Gracias por el apoyo”
Manuel Rosas, lateral
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