El presidente colombiano Juan Manuel Santos abrió ayer la puerta a un posible encuentro con su par venezolano, Nicolás Maduro, pero con la condición de que se establezca un corredor humanitario y que no se “maltrate” a los colombianos deportados.
El “corredor humanitario” permitiría a más de dos mil niños en Venezuela poder asistir a los colegios en Colombia, así como el ingreso a territorio venezolano de camiones para recuperar los bienes y enseres de las personas que fueron deportadas y cumplir con los “protocolos mínimos y no maltraten a los colombianos que van a ser deportados”, según Santos.
“Si esas condiciones (…) se cumplen yo me siento a arreglar este problema”, dijo el gobernante.
Maduro reiteró su llamado a Santos, a reunirse para tratar la crisis fronteriza y aseguró que si el gobierno colombiano toma el camino de las amenazas “le va a ir mal”.
“Quiero ver al presidente Santos cara a cara (…) y hablar, y que juntos resolvamos”, señaló Maduro en China, a un canal venezolano.