La estructura de las exportaciones de mercancías de Nicaragua ha estado marcada por el predominio de un número muy reducido de commodities. Los datos muestran que el café, carne, azúcar, oro y mariscos han cambiado su peso relativo con el paso del tiempo pero, con algunas adiciones o sustracciones, han dominado la matriz exportadora del país en el último medio siglo.
Después de que en las décadas del cincuenta-sesenta el algodón, la carne, el azúcar y los mariscos se añadieron al café y el oro, no se ha producido ningún proceso sistemático de diversificación de la canasta exportadora hacia productos de mayor valor agregado y mayor complejidad tecnológica.
Desde entonces, desapareció el algodón, que llegó a ocupar un lugar tan importante y en su lugar se expandió el peso del oro y la carne, los productos nicaragüenses más favorecidos por el reciente auge de las commodities, junto a algunas adiciones.
El oro, que representaba el uno por ciento del valor de las exportaciones de mercancías en 1975 llegó a representar el 14.5 por ciento en 2014, mientras la carne incrementó su participación desde el 7.2 por ciento al 16.8 por ciento. El café y el azúcar vieron su participación aumentar menos o reducirse: el café aumentó su participación del 12.8 por ciento al 14.8 por ciento, mientras el azúcar la redujo desde un 12 por ciento a un 7.8 por ciento. El maní y los frijoles han alcanzado a representar, juntos, cerca del ocho por ciento.
La persistencia de una especialización tan prolongada en productos de escasa complejidad tecnológica resulta preocupante. Como han mostrado Rodrik, Haussman e Hidalgo, existe una elevada correlación entre el índice de complejidad de las exportaciones y el nivel ulterior del PIB per cápita. En el caso de Nicaragua, el índice de complejidad ha declinado desde los años sesenta.
El hecho de que las exportaciones de Nicaragua como porcentaje de las exportaciones mundiales y centroamericanas también hayan declinado desde entonces, muestra que el país se ha especializado en productos de reducida elasticidad-ingreso de la demanda a largo plazo.
El último “super-ciclo” de las commodities, que adquirió una fuerza abrumadora a raíz del voraz apetito de China y otros emergentes por commodities, se tradujo en un incremento global en la demanda y el precio de las mismas que arrastró a los países exportadores de este tipo de bienes.
Sin embargo, los desequilibrios del modelo de crecimiento de China, que se expresan en unos niveles de deuda sumamente altos y una enorme sobre-capacidad, han llevado a alcanzar los límites del mismo.
Como respuesta a estos desequilibrios China comenzó a frenar el crecimiento de la deuda y la inversión buscando modificar los ejes de su patrón de crecimiento. Al restringirse la demanda china se ha producido un declive en el precio relativo de los productos básicos, que ha afectado el precio promedio y el valor de las exportaciones de Nicaragua.
Así, mientras que desde 2004 las exportaciones nicaragüenses habían logrado mantener tasas de crecimiento muy altas, de entre 15 y veinte por ciento anual —con la sola excepción del año 2009—, a partir de 2012 dichas tasas se derrumban.
Nicaragua ha estado desperdiciando oportunidades históricas que se han agotado o están en vías de agotarse. El periodo del “bono demográfico”, cuya duración es limitada, lejos de estarse aprovechando ha estado asociado a la generación de empleo predominantemente precario, de bajísima productividad y a niveles de inversión educativa extremadamente bajos.
La oportunidad representada por la disponibilidad de un promedio anual de 550 millones de dólares de cooperación venezolana tampoco se aprovechó para efectuar inversiones capaces de contribuir a la reestructuración productiva y el desarrollo de la infraestructura del país, capaces de dar un impulso importante al desarrollo.
Los tiempos del país se están agotando, en tanto se ha iniciado la fase de transición del envejecimiento moderado al envejecimiento avanzado de la población, que durara solo unas décadas.
*Economista
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