Entre el 2015 y 2016 serán edificadas ocho subestaciones eléctricas que serán ubicadas en Ocotal, El Sauce, Yalí, Terrabona, San Ramón y La Dalia, con el fin de llevar energía a más comunidades rurales. LA PRENSA/ARCHIVO

Energía rural urge de subsidio

La meta que tiene el Gobierno para el 2020 es llegar a tener una cobertura eléctrica de ciento por ciento a nivel nacional; sin embargo se desconoce una estrategia dirigida para evitar los sobrecostos que esto traería a la tarifa,

La meta que tiene el Gobierno para el 2020 es llegar a tener una cobertura eléctrica de ciento por ciento a nivel nacional; sin embargo se desconoce una estrategia dirigida para evitar los sobrecostos que esto traería a la tarifa, pues si no son asumidos por el Estado a través de un subsidio posiblemente entren como pérdidas comerciales, afectando el bolsillo de los usuarios.

Fernando Bárcenas, especialista en temas energéticos, explica que el programa de electrificación rural (PER) se propone el suministro de energía en áreas con una alta dispersión de usuarios, donde los costos operativos (de mantenimiento de redes, lectura, facturación y cobranza) resultan más elevados que en zonas con alta densidad de carga por kilómetro de línea, por ende el programa deberá estar acompañado de un subsidio a consumo de dichos usuarios, considerando que la electrificación llegaría a sectores en pobreza y pobreza extrema.

“Sin tal subsidio, las pérdidas comerciales y técnicas de las distribuidoras, que actualmente representan el 26-28 por ciento de la energía generada, subirán aún más, con el riesgo de que en alguna medida recaigan sobre la tarifa, que hoy es la más alta de Centroamérica. Todo ello nos indica que la electrificación rural debe inscribirse en una estrategia global de desarrollo, que haga autosostenible a mediano plazo la extensión de la cobertura eléctrica a nivel nacional”, indica Bárcenas.

SISTEMA COMPETITIVO

Mario Alemán, experto en eficiencia energética, explica que el precio de cumplir con el objetivo de una cobertura total es alto y debe ir acompañado de un plan de acción, que haga un sistema competitivo.

“Después de la carretera cada kilómetro de electrificación cuesta 15,000 dólares, es sumamente costoso, luego viene la facturación que también es costosa, por eso considero que lo ideal es que en estas zonas se usen sistemas aislados, porque de lo contrario alguien tendrá que asumir estos costos y si no lo hace la distribuidora caerán en los usuarios”, dijo Alemán.

Dentro del programa de electrificación se espera para este año que el servicio eléctrico llegue a un 85.3 por ciento, llevando energía a unas de 73,000 viviendas.

OBJETIVO DE LAS NACIONES UNIDAS

En el foro del Mercado Eléctrico de Centroamérica, que se realizó el fin de semana, se expuso que una de las principales demandas es cumplir con los objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas para el 2030, que es garantizar a todos el acceso a la energía asequible, fiable, sostenible y moderna.

Los sistemas aislados están constituidos por aquellos agentes económicos del mercado eléctrico denominados distribuidores, los cuales en conformidad con la Ley 272 pueden ejercer integradamente las actividades de generación, distribución y comercialización.

En Centroamérica el país con más cobertura es Costa Rica con 99.4 por ciento, luego le sigue El Salvador con el 95 por ciento, Panamá con 91.1 por ciento, Guatemala con 89.6 por ciento, Honduras con 89.2 por ciento y el último en la lista es Nicaragua con el 76.2 por ciento, es decir, que tiene un rezago de 23.8 por ciento.

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