El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dice que está insistiendo de manera “enorme” y “descomunal”, ante el gobierno de Venezuela, para que permita la observación electoral en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre próximo.
El diplomático y político de izquierda democrática de Uruguay, quien fuera canciller de su país y ahora es el titular de la OEA, dijo lo anterior al semanario colombiano Semana y sus declaraciones fueron difundidas por agencias internacionales de información y publicadas el domingo pasado en el sitio web de LA PRENSA.
“Los niveles de desconfianza, que son públicos, entre gobierno y oposición hacen necesario un garante reconocido para ese proceso” (electoral), dijo Almagro a la revista colombiana. Hizo ver que es muy importante que el resultado de las elecciones sea garantizado de manera fidedigna para evitar “cualquier conflictividad posterior”. Y agregó que las elecciones de Venezuela, “como en cualquier elección en nuestros países, es un punto de inflexión y por eso el proceso tiene que ser el más transparente y el más legítimo”.
Hay que tomar nota de lo dicho por el secretario general de la OEA, de que “cualquier elección en nuestros países tiene que ser transparente y legítima”. Esto significa que la preocupación por las elecciones en Venezuela y la insistencia para que el gobierno venezolano acepte la observación electoral internacional, a fin de garantizar de manera fidedigna que sus resultados sean transparentes y legítimos, es válida igualmente para Nicaragua. Y por lo consiguiente, la OEA también debería poner presión al régimen de Daniel Ortega para que permita la observación internacional independiente en las elecciones del próximo año.
La oposición de Nicaragua, las organizaciones de la sociedad civil que promueven la democracia, las cúpulas empresariales y las iglesias cristianas han demandado públicamente que en las elecciones del próximo año se permita la observación electoral nacional e internacional. Cabe recordar que los obispos de Nicaragua, en la carta de la Conferencia Episcopal que entregaron personalmente a Daniel Ortega, el 21 de mayo del año pasado, le pidieron su palabra de honor de que en 2016 haya “un proceso electoral abierto irrestrictamente a observadores de instituciones nacionales y extranjeras”. Ortega no se dignó responder a los obispos, pero su petición sigue teniendo validez y más la tendrá a medida que se aproxime la celebración de las elecciones de 2016.
Se conoce que representantes de la oposición venezolana, fueron a Washington para pedir al secretario general de la OEA que solicitara al gobierno de Nicolás Maduro la invitación a observar las elecciones del próximo 6 de diciembre, tal como lo indica el procedimiento para la observación electoral establecido en la Carta Democrática Interamericana.
Eso mismo debería hacer la oposición de Nicaragua, que además debe demandar el cumplimiento de los Acuerdos de Esquipulas II los cuales comprenden la necesaria observación electoral. Esos compromisos internacionales siguen vigentes, pero son ignorados y violados impunemente por el régimen de Daniel Ortega.