Más de 17 indicadores macroeconómicos, que abarcan desde la inversión bruta como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) hasta el aporte del sector transporte y comunicación, han sido afectados con la “revisión” hacia atrás que está haciendo el Banco Central de Nicaragua (BCN) a partir de 2010, reflejan las cifras al comparar los anuarios estadísticos de 2013 y 2014.
El análisis minucioso elaborado por el economista Adolfo Acevedo delata que dicha revisión, que fue admitida por autoridades del Banco Central de Nicaragua el pasado 6 de agosto y que prometieron explicar en octubre próximo, inclusive provocó que la economía se desindustrializara.
Basado en datos del Banco Central, Acevedo explica que en el anuario estadístico 2013 se reflejaba que el PIB de la industria de manufactura en ese año representaba el 17.5 por ciento del PIB nacional, pero en el anuario de 2014 este se redujo al 13.5 por ciento.
“Creo que ningún otro país ha experimentado semejante desindustrialización estadística sin que medie una explicación sumamente rigurosa y creíble de semejante cambio”, plantea Acevedo con los números oficiales en mano.
En la explicación técnica que prometió publicar el presidente del BCN, Ovidio Reyes, en octubre próximo, el economista espera que se explique por qué la economía nacional se “reprimarizó” estadísticamente de un año a otro.
“La economía se reprimarizó, también estadísticamente, en la medida en que la agricultura pasó del 15.3 por ciento del PIB en el anuario estadístico del 2013 a 17.2 por ciento del PIB en el anuario estadístico 2014”, señala.
Igualmente la revisión a partir de 2010 y no desde 2006, cuando se hizo el cambio de año base, afectó a sectores como: inversión privada como porcentaje del PIB, porcentaje de la inversión financiada con ahorro externo, valor agregado del sector azúcar, el valor del PIB de la rama madera-muebles, PIB de las ramas de productos metálicos, maquinaria y equipos, el valor bruto y el agregado de las maquilas, valor bruto de producción de la industria textil vestuario, el PIB del comercio, hoteles y restaurantes, así como transporte y comunicación, entre otros, (ver gráfica de otros s
ectores afectados por la revisión).
La mayoría de estos sectores mejoró su posición numérica de años pasados, lo que habría evitado la caída del Producto Interno Bruto en 2013, luego que el BCN encontrara “discrepancias” en el saldo de cuenta corriente de las Cuentas Nacionales y la Balanza de Pagos de años anteriores, lo que abrió un hueco mayor a los mil millones de dólares.
¿ES LEGÍTIMO REVISAR LAS CUENTAS NACIONALES?
El economista Adolfo Acevedo sostiene que sí y explica que hay dos tipos de revisiones que generalmente se aplican a las Cuentas Nacionales: las revisiones ordinarias y las exhaustivas.
La primera, según Acevedo, se da cuando se cumple el plazo de publicar las Cuentas Nacionales y no se tiene la información completa de uno o varios sectores. Entonces se hacen estimaciones preliminares “utilizando métodos internacionalmente reconocidos”. Luego los indicadores se van actualizando a medida que llega información nueva.
“Estas revisiones ordinarias tienen como característica conllevar cambios mínimos en las estimaciones preliminares, del orden del 0.3-0.5 por ciento, y en ningún caso conllevan cambios mayores, menos aún que alteren por completo la estructura de la economía”.
En el caso de la revisión exhaustiva “anteriormente este tipo de revisión era recomendada cada diez años, pero en la actualidad se recomienda hacerla cada cinco años”. En Nicaragua, menciona Acevedo, se han realizado tres grandes cambios de este tipo en el Sistema de Cuentas Nacionales.
“En los ochenta el año base del Sistema cambió de 1958 a 1980. En 2003 hubo otro cambio del año base, de 1980 a 1994 y la metodología se actualizó para incorporar elementos del SCN93 de Naciones Unidas. En 2012 entró en vigencia el actual Sistema, que cambió el año base a 2006 e incorporó elementos del SCN2008 de Naciones Unidas”, precisa.
“La preparación de la entrada en vigencia de estos cambios normalmente dura varios años”, porque efectivamente cambian la estructura de la economía, como lo que está ocurriendo actualmente con la revisión hacia atrás de los indicadores antes mencionados. Estos cambios drásticos, sin embargo, se han hecho en menos de un año, tras detectar una grave inconsistencia en las cifras históricas de la actividad maquila.
LA REVISIÓN ACTUAL
El pasado 6 de agosto durante una escueta explicación pública y acuerpado por la empresa privada, centros de investigación y el Fondo Monetario Internacional, Reyes admitió que desde el primer semestre de 2014 se comenzaron a revisar hacia atrás los números de las Cuentas Nacionales (registro numérico de los sectores económicos) y de la Balanza de Pagos (registra los compromisos del país con el exterior) para “armonizar” ambos registros contables.
Y es que la discrepancia, según ha planteado Acevedo —que hasta hoy no ha sido refutado por el BCN— originó un déficit por 1,017.4 millones de dólares, debido a que no se estaban registrando de manera correcta las importaciones de maquila en las Cuentas Nacionales.
Ese déficit se vio compensado ligeramente por la aparición de 44.6 millones de dólares por exportaciones que tampoco fueron bien registrados, entonces el déficit se redujo a 972.8 millones de dólares. Esto hubiese implicado que al PIB de 2013 se le redujera ese monto.
Para evitar esa caída, que equivalía a cerca del nueve por ciento del PIB de 2013 (11,255.6 millones de dólares, según el Nicaragua en Cifras del BCN ), Acevedo explica que se tuvieron que hacer cambios estadísticos de actividades económicas que generalmente suman al PIB, es decir, de sectores que “no se limitan a las exportaciones, importaciones y valor agregado de la maquila”.
La revisión de los sectores antes mencionados implicó elevar drásticamente la participación de la inversión por el lado de la demanda y por el lado de producción “no solo se ha reducido el valor del PIB de la maquila, sino que se ha alterado el PIB de casi todas las demás ramas y sectores”.
“Cambios de esta envergadura solo se justificarían si se hubiesen hecho revisiones a fondo, extremadamente rigurosas, de cada una de estas variables, lo cual no se puede hacer a la carrera, en unos cuantos meses, para todo el período que abarcan las series y al publicar las cifras modificadas, no se puede hacer, bajo ninguna circunstancia, sin acompañarlas con explicaciones metodológicas escrupulosamente detalladas de semejante revisión, explicándonos si acaso se revisó también la matriz insumo-producto”, sostiene Acevedo.
Pese a los cambios drásticos hechos por el BCN, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades), Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg), entre otras organizaciones privadas, han cerrado filas a favor de las cifras oficiales, sin plantear respuestas técnicas a las inquietudes que ha despertado la “revisión hacia atrás” del máximo órgano bancario del país.
“Por el más elemental sentido de transparencia y responsabilidad, una entidad que desea conservar su credibilidad, y en particular un Banco Central, no modifica de esta manera una serie de datos fundamentales sin publicar simultáneamente una explicación exhaustiva del porqué”, enfatiza el economista en sendos análisis publicados vía correo electrónico.
BCN INCUMPLE
El pasado 6 de agosto el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, prometió que en dos semanas publicarían las estadísticas de producción agropecuaria de años pasados, principalmente de producción agrícola correspondiente al ciclo pasado.
En el calendario disponible en su portal electrónico, en el que se precisan las fechas de publicación de indicadores económicos, el BCN prometió publicar la información el 21 de agosto pasado. Sin embargo, hasta ayer al cierre de esta edición no se había hecho efectiva la publicación de dicha información.
En los últimos meses el BCN ha retrasado la publicación de varios indicadores económicos, como por ejemplo las del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social. O bien ha dejado de publicar información de sectores como la minería, entre otros.
INCOMPARABLES
El economista Adolfo Acevedo sostiene que “de manera inexplicable, estos cambios solo afectaron a una parte de la serie, la que corresponde al período 2010-2014, pero no la que corresponde a 2006-2009. Esto ha hecho que la serie de las Cuentas Nacionales haya quedado segmentada en dos partes que, por la magnitud de los cambios en los parámetros estructurales introducidos a la parte que abarca de 2010 a 2014, ya no son comparables entre sí”.
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