Un día después de la puesta en escena del Walter Ferretti en el estadio Azteca ante las Águilas del América, aún podía percibirse la satisfacción generalizada que dejó su desempeño en México.
Ya llegará el momento en el que se pasará de victorias morales a victorias reales, si se continúa trabajando con la misma determinación y el coraje que se exhibió. Pero el Ferretti no salió vencido.
No salió derrotado a pesar del 1-0 en contra, porque se impuso a sí mismo. El Ferretti venció a sus temores y a sus complejos. También le ganó el duelo al escepticismo que rodea al futbol pinolero.
El América y el estadio Azteca juntos, parecían demasiado para el Ferretti, pero el equipo de Managua fue a jugar y lo hizo con orden, disciplina táctica, con ideas claras y con determinación.
Al igual que se aprecia en otros deportes, el paso más importante exhibido por el Ferretti, está en el aspecto mental. Al América se le respetó, pero no se le tuvo temor y se le trató de vencer.
Los años en los cuales los equipos nicas se replegaban para impedir goleadas que al final era inevitables, quedaron atrás. Ahora avanzan hacia la portería enemiga y se defiende con tenacidad.
Después de lo mostrado ante el América, podría pensarse que hay posibilidades de éxito frente al Motagua de Honduras. Eso no es tan así, ni es nada sencillo, pero si no se concibe en la mente, no hay chance de ejecutarlo.
Ciertamente el futbol nica está avanzando. A pasos lentos, pero visibles. La clave es seguir trabajando con las bases y toda su estructura. Y se debe hacer determinación y entusiasmo, como lo hizo el Ferretti. Solo así se pasará de victorias morales a victorias reales, que debe ser la meta.
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