Como un “posible parricidio” tipificó la Policía la muerte de una niña de 2 años cuyo cadáver fue encontrado este domingo 16 de agosto a ochenta metros de la quebrada La Garita, en el sector de Malpaso, kilómetro 140 de la carretera entre Matagalpa y San Ramón, en la jurisdicción de este último.
Después de brindar diferentes versiones ante las autoridades policiales, Yasmina del Carmen Machado Martínez, de 19 años, terminó indicando a los investigadores que la niña “se le cayó, que producto de eso falleció y que por temor la fue a dejar” al sitio donde fue encontrada, refirió el comisionado mayor Martín Solórzano, jefe departamental de la Policía en Matagalpa.
En el lugar donde fue encontrado el cuerpo de su hija Machado Martínez admitió que “la encontré muerta en el suelo porque se me cayó de la cama ( ) la levanté, la revisé y le hablé y no me contestó, ella ya estaba muerta ( ) yo la vine a dejar (porque) tenía miedo de que mi mamá me pegara, porque se había muerto la niña en el suelo”.
Pero, la forense Madalym Lucía Valdivia Chavarría determinó que la niña Erika Sugey Machado murió como “consecuencia directa de un politraumatismo severo y un trauma craneoencefálico”, tras encontrar evidencias de golpes tanto en la parte superior de la cabeza como en el rostro.
“Es posible que se caiga un niño si no hay cuidado”, dijo Solórzano, añadiendo que el hallazgo forense de varios golpes en la cabeza y rostro de la niña “es la interrogante en nuestro proceso investigativo, pero estamos ampliando en coordinación con el fiscal y con la forense”.
Machado Martínez había denunciado la desaparición de su hija desde la mañana del recién pasado martes 11 de agosto, indicando a la Policía de San Ramón que “la tenía dormida” y que luego no la encontró en la cama.
Desde esa fecha, las autoridades policiales iniciaron la búsqueda de la niña y Machado Martínez acompañó a los investigadores, sin embargo en el transcurso de las pesquisas brindó al menos siete versiones diferentes sobre la desaparición de Erika Sugey.
Esas versiones incluyeron, según Solórzano, que a la niña “se la llevaron los duendes”, que el padre biológico pudo habérsela llevado, que alguien desconocido se la robó, que se la había regalado a un extranjero y después que un familiar pudo haberla escondido.
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