Si ciertamente la grandeza de un campeón está definida por la estatura de sus rivales, Brian Viloria constituye una gran oportunidad para que el boxeo elegante y mortífero de Román González alcance el siguiente nivel y obtenga el reconocimiento que merece.
La agresividad constante, respetable pegada y hambre de triunfo hacen de Viloria un púgil de vocación ofensiva, atraído por permanecer en la línea de fuego. Su arma es su derecha, disparada desde diversos ángulos y sobre todo, en forma de cruzado.
Román es un todoterreno. Capaz de arremeter con combinaciones prolongadas y mortíferas. Mina los bajos y luego descarga golpes ascendentes. Dispone de la potencia necesaria para borrarle el mundo a cualquiera, pero sobre todo, demuele.
Eso permite visualizar un duelo sin especulaciones. Más bien, una batalla en la que se pondrá temprano la carne en el asador. El estilo de Viloria es propicio para que Román despliegue toda su fortaleza y sus relampagueantes combinaciones.
Viloria es flexible y sabe moverse en el ring, pero no es de esos púgiles elusivos y excesivamente cautelosos. Al contrario, le gusta intercambiar metralla y emplea su ataque como su mejor manera de defenderse. Al “Chocolatito” le gustará eso.
De todas formas, ante el planteamiento que Viloria ponga sobre el escenario del Madison Square Garden el 17 de octubre, González tendrá el antídoto. Es un púgil muy completo, capaz de resolver cualquier táctica y sabe que no debe fallar.
Me imagino una batalla violenta, de constante intercambio de disparos, que no llegará al límite y que le permitirá a Román obtener el crédito que se merece.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B