Nasere Habed López

Discriminación contra la mujer

A pesar de los avances legales relacionados con el principio de igualdad del hombre y la mujer, lo cierto es que aún prevalecen manifestaciones de discriminación contra la mujer, en el trabajo, en el hogar y en la vida social.
La causa profunda de esta injusticia, la podemos encontrar en los patrones culturales imperantes en nuestra sociedad, es decir creencias y prácticas arraigadas que han venido transmitiéndose de generación en generación, como las siguientes suposiciones:

• La mujer debe servir al hombre. La mujer que no sirve al marido no es mujer.
• Si el hombre le pega a su mujer, es porque la quiere.
• El hombre al trabajo, la mujer a la cocina.
• La mujer que anda con varios hombres, es una zorra; el hombre que anda con varias mujeres es muy hombre.
• El hombre manda, la mujer obedece.
• En la casa, el que lleva los pantalones soy yo
• Tener varias hijas mujeres, es un lastre. Tener hijos varones, una bendición.
• La mujer debe consultar a su marido, todo lo que piense hacer.
• Las relaciones sexuales con la pareja, deben darse solo cuando el hombre lo desea.
• Corresponde a la mujer los oficios domésticos: lavandera, planchadora, cocinera, encargada del aseo o “de adentro”.
• El colmo: es costumbre en algunas zonas rurales que el hombre vaya montando a caballo y que su mujer vaya detrás, a pie, cargando sacos o rajas de leña.
• “El gato es traicionero como la mujer”.
• Chico perico mató a su mujer. La hizo chorizo y la puso a vender.
¡Nadie la quiso porque era mujer! “(Folklore de Nicaragua, Enrique   Peña Hernández).

Las prácticas discriminatorias contra la mujer, se adquieren a través de lo que el niño observa y vive en el hogar. Su mente es como una grabadora que registra todo lo que oye, ve y siente. Con esa información construye su personalidad. El trato discriminatorio que la niña experimenta afecta su autoestima, el valor que se da a si  misma por el hecho de ser mujer.

El sentimiento del propio valor, es el núcleo de la personalidad. Influye en la elección de la profesión, las relaciones en el trabajo, el trato con los demás, la iniciativa y la independencia personal.

No estoy diciendo que la causa de la baja autoestima de la niña es porque no la aman sus padres. No, la causa verdadera es que la niña no se siente amada. Existe mucha diferencia entre ser amado y sentirse amado. Es el trato discriminatorio contra la niña, lo que la hace sentir que realmente no la aman. La desigualdad contra la mujer desaparecerá en Nicaragua, cuando los niños y las niñas, reciban el mismo trato, el mismo respeto, con la misma expresión de  amor de sus padres.

Educar a los padres, sobre cómo educar a sus hijos, es de suma importancia social. Se invierten sumas inmensas en la enseñanza de conocimientos teóricos y profesionales. En cambio, el arte de educar a los hijos, el arte de formar progenitores capaces de promover el desarrollo humano de sus hijos e hijas, con criterio de igualdad y de respeto a la dignidad de la mujer, queda librado al azar, a sabiendas que los niños, constituyen el recurso nacional más importante.

El autor es Psicólogo, Doctor Honoris Causa de la UNAN-Managua.

COMENTARIOS

  1. Silvia Orozco
    Hace 11 años

    Yo fui a una entrevista de trabajo con casi tres meses de embarazo, la muchacha que me atendió me notó la pancita y me preg si estaba embarazada, le dije que si, para no mentir, y me corrió bien feo. Y eso que ella era mujer. ¿No tiene derecho a ganarse la vida una mujer embarazada? le pregunté y me dijo que le había visto la cara de payasa. ¡Fue horrible! ¡horrible! A una amiga le negaron un trabajo porque tiene tres hijos. Y así he sabido de tantos casos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí