Luego de sujetar a los Bravos, Erasmo Ramírez volvió a encarrilarse por la senda de la victoria. Había hecho cuatro aperturas consecutivas y se había ido en blanco.
Ramírez lució estupendo. Su recta no estuvo a todo gas (91 mph), pero sí fue adonde él se lo propuso. Y su cambio mantuvo fuera de balance a los Bravos a través del juego.
Lo esencial fue el comando en sus disparos, que no se refleja necesariamente en el hecho de no dar bases por bolas, sino en que fue capaz de lanzar strikes de calidad.
Y ahora que Erasmo volvió a ser Erasmo, es decir, el lanzador de máxima precisión, las preguntas comunes son ¿mantendrá el ritmo? y ¿cuántos juegos ganará?
Primero consideremos que Erasmo tiene 9-4 y 3.59 en 25 juegos. Pero sus nueve éxitos los ha conseguido en sus 18 aperturas, a un ritmo de dos inicios para un triunfo. Cuando relevó, no ganó.
A Erasmo le quedan nueve aperturas, considerando que lanza cada cinco juegos de los Rays. A juzgar por el ritmo actual, puede estimarse que probablemente llegue a 13 triunfos o quizá 14.
Su próxima salida debe ser el lunes 17 ante Houston, luego el sábado 22 ante los Atléticos y cerraría agosto el viernes 28 ante Kansas City. En septiembre podría tener un máximo de seis inicios.
Prever lo que le sucederá a un atleta es imposible. Denis Martínez tuvo 9-1 y 2.83 en la primera mitad de 1989. En la segunda, 7-6 y 3.63. Cerró con 16-7 y 3.18, en uno de sus cuatro años de 16 triunfos.
En cambio, en 1978 tuvo 7-7 y 4.78 en la primera mitad, pero aceleró con 9-4 y 2.30 en el complemento, para un final de 16-11 y 3.52. Así que no se sabe qué pasará.
¿Qué más hará Erasmo? Solo nos queda esperar.
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