No hubo acuerdos ayer y tras 17 días de permanecer sitiada la ciudad de Chichigalpa, viajar en bus e interlocal cuesta el doble del pasaje para acercarse a esa localidad.
El tranque ubicado justo frente a la entrada del reparto Erick Ramírez, en el centro del bulevar, a dos kilómetros de la entrada a Chichigalpa, es el dolor de cabeza de los pobladores. Desde este punto los pasajeros abordan triciclos, motonetas o taxis.
Ruperto Alduvin ofrece bisutería. Ayer pagó nueve córdobas de Chinandega al tranque y ocho córdobas para el traslado en triciclo al Instituto Víctor Manuel Soto, esta misma cantidad de pasaje lo pagó de regreso, en total fueron 34 córdobas.
Ya algunos pobladores han realizado dos plantones exigiendo que se libere la entrada a la ciudad y el jueves planifican otra actividad más.
El tranque continuaba ayer martes en el mismo punto y los pobladores exigen a las autoridades que se establezca un diálogo con el grupo que aseguran son ochocientos pertenecientes a la Asociación Nueva Esperanza, afectados por Insuficiencia Renal Crónica (IRC).
No hubo encuentro
Mario Hernández dijo: “Queremos que actúen las autoridades municipales, la Policía, el sector político. Ahí está el tranque y ayer (lunes) no hubo acuerdos”.
Se suponía que ayer una comisión se reuniría con el grupo que tiene el tranque a la entrada de la ciudad.
Al punto se acercó solamente una representación de la secretaría política chichigalpina que esperó en vano a las autoridades municipales.
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