En días pasados publiqué en este mismo lugar una reflexión sobre el por qué Jesús debió haber escogido una muerte tan espantosa para redimirnos, afirmando que debió haberlo hecho para demostrarnos su amor como su declaración de amor hacia nosotros. Porque como él mismo dijo: “no hay amor más grande que el que da su vida por sus amigos”
Pues bien, acabo de recibir una meditación muy profunda —y que comparto plenamente— de mi primo hermano Jaime Chamorro Cardenal, tan interesante que me parece un deber compartirlo con ustedes mis lectores. Lo que sigue son sus comentarios:
“Siempre he meditado el tema de la redención. ¿Por qué Dios tenía que sufrir tanto? Por varios pasajes de la Escritura he llegado a la conclusión de que siendo Jesús Dios y Hombre verdadero tuvo muchas tentaciones como hombre para llevar a cabo su misión”.
“Me explico: si lo hizo así es porque esa era la forma más perfecta de hacerlo y Dios solo puede actuar y ser perfecto”.
“Paso a demostrar las tentaciones que como hombre tuvo Jesús para no pasar por ese suplicio, pero antes quiero recordar que la crucifixión era y seguramente sigue siendo el suplicio más grande inventado por el hombre. Los romanos lo perfeccionaron a tal punto que se puede decir que no hay otro suplicio mayor en la historia de la humanidad. Jesús en sus primeros treinta años debió haber visto muchos crucificados. Los crucificados morían asfixiados luchando para respirar, levantando su cuerpo en los clavos, lo cual les provocaba un dolor indescriptible (la razón de quebrarles las piernas a los dos ladrones que murieron con el Señor era para que murieran rápido por celebrarse la Pascua el día siguiente). O sea que para Jesús era bien conocido lo que sufriría, y por su naturaleza humana temía ese cáliz amargo, siendo que como Dios con solo revelarse al mundo podía evitar eso y con su poder redimir a la humanidad. Según este pensamiento mío, paso a describir en qué me baso para decir que Jesús tuvo muchas tentaciones en su verdadera naturaleza humana ante este suplicio”.
“Las tentaciones en el desierto, no son más que tentaciones para proclamarse Dios ante toda la humanidad. (Ver Mateo 4, 1-11). Solo cito esto: “Si de veras eres Hijo de Dios tírate abajo (Desde el Templo) que Dios mandará que sus ángeles te cuiden”. Finalmente lo llevó a un cerro muy grande y mostrándole todo los países del mundo, le dijo: “Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras”…
“Yo interpreto esto como la tentación de no pasar por la cruz. Jesús, siempre les decía a sus Apóstoles, que no contaran nada cuando se revelaba como Dios, como en la Transfiguración. Pero hay otros pasajes más claros que son: Marcos 8,33 y Mateo 16,23, cuando Pedro le dijo que no tenía que sufrir y Jesús le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como la ven los hombres”.
El último pasaje es la oración del Monte de los Olivos: “Padre, si quieres líbrame de este trago amargo pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”: “la voluntad del hombre sino la de Dios”.
“Así pues yo creo que Dios escogió la Cruz, como lo dices en tu artículo, por ser el instrumento más perfecto para demostrar su infinito amor y así llevar a cabo su redención de una manera totalmente perfecta, como solo Dios lo podría haber hecho, pero que fue tentado como hombre para ir por el camino más fácil, me parece que está bien claro”.
EL AUTOR ES COORDINADOR DE LA CIUDAD DE DIOS.
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