El manto acuífero de Nicaragua está en peligro, pues hay un déficit de más del ochenta por ciento de alcantarillado sanitario, que provoca que las aguas residuales corran sin control y se infiltren en el suelo.
Esta situación, según Sergio Gámez, miembro de la Red de Agua y Saneamiento, provocará la contaminación de las aguas subterráneas a mediano y largo plazo si no se corrige.
De los 153 municipios que tiene Nicaragua, solamente treinta cuentan con una red de alcantarillado sanitario y no en su totalidad, este es un problema que va en ascenso de acuerdo con el crecimiento poblacional.
Gámez consideró que en la zona rural la situación es peor porque no cuentan del todo con alcantarillado, por eso las familias hacen uso de letrinas y en los peores casos hacen sus necesidades al aire libre.
“Las letrinas contaminan el manto acuífero, el tema del alcantarillado sanitario es un tema complejo, tiene que ver con la protección de los recursos hídricos, tiene que ver con que toda el agua que consumimos bañándonos o para consumo humano se va a un destino que son ríos, quebradas, lagos y lagunas. Hay treinta municipios que tienen planta de tratamiento, pero que no se les está dando mantenimiento, lo que indica que con el paso del tiempo van a colapsar”, indicó Gámez.
Otro problema, dice Gámez, es que aún hay familias que para evitar el pago de conexión a la red de saneamiento prefieren conectar sus tuberías a los cauces y quebradas naturales.
Anualmente en el país se invierten 11 millones de dólares en saneamiento, pero para que en la zona rural de Nicaragua se logre tener un 95 por ciento de cobertura en saneamiento, según las metas planteadas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), se deben invertir por lo menos 54 millones de dólares al año.
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