Nairo Quintana y Chris Froome en una naciente rivalidad deportiva. LA PRENSA/ AFP

Broome volvió a vencer a Nairo en el Tour

El colombiano Nairo Quintana volverá a ser segundo del Tour de Francia en su segunda participación. Volverá a repetir el mejor puesto de un colombiano en el podium de París. A sus 25 años, el ciclista del Movistar tendrá que esperar para conquistar su “sueño amarillo”.

El colombiano Nairo Quintana volverá a ser segundo del Tour de Francia en su segunda participación. Volverá a repetir el mejor puesto de un colombiano en el podium de París. A sus 25 años, el ciclista del Movistar tendrá que esperar para conquistar su “sueño amarillo”.

Como en 2013, Quintana acaba el Tour mejor que lo empezó, con la satisfacción de haber puesto contra las cuerdas al británico Chris Froome, que como entonces le superó.

Pero a diferencia de su primera participación, Quintana logra el segundo puesto como líder de su equipo y no como solución de recambio. Y con una distancia de 1.12 minutos frente a Froome, frente a los 4.20 de hace dos años.

Cuando en 2013 Quintana conquistaba la etapa de Semnoz en vísperas de la llegada a los Campos Elíseos, lograba el segundo puesto de la general y el maillot de rey de la montaña.

Dos años más tarde, el colombiano apuró hasta el último suspiro sus opciones de victoria, arrancó en la última subida en el Alpe dHuez y se quedó a las puertas de la hazaña.

Nadie duda de que Quintana será uno de los ciclistas punteros de los próximos años. El Tour de 2015 ha revelado que, además de un ciclista completo, de un gran campeón en la montaña, es un líder, capaz de dirigir a un equipo en la carrera con más presión del calendario.

Quintana atacó en su terreno y, aunque algunos pensarán que no lo hizo con la suficiente constancia, él se va del Tour con la conciencia tranquila.

“Lo he dado todo”, aseguraba nada más cruzar la meta del Alpe dHuez, la mítica montaña donde por 18 segundos se le escapó la victoria respecto al francés Thibaut Pinot.

En el balance general, a Quintana le salen todas las cuentas menos el minuto y medio que se dejó en la segunda etapa, en Zelande, cortado en una caída, atrapado por un abanico y por la fuerte lluvia que le impidió enlazar con el grupo de cabeza. Un tiempo que hoy faltaba en su contador.

El Tour no perdona los despistes y no se apiada de los detalles. Quintana sabe ahora que cada segundo en la carrera se paga, sobre todo en una de las ediciones más ajustadas.

“He demostrado que estoy para ganar el Tour. Lo de 2013 no es casualidad, el año pasado gané el Giro y esta vez he estado para ganar”, afirmó.

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