Tras casi medio siglo de carrera impecable, con una amplísima variedad de personajes en cine, teatro y televisión, la británica Helen Mirren entra a los 70 años marcada por un único personaje, el de la reina Elizabeth II, que interpretó primero en The Queen y ganó un Óscar y luego sobre las tablas, en The Audience , y se llevó un Tony.
Mirren, nacida el 26 de julio de 1945 como Ilyena Lydia Mironoff, hija de una británica y un ruso, y nombrada Dama del Imperio Británico en 2003, es un ejemplo de versatilidad en todos los medios en los que ha desarrollado su carrera profesional y una de las pocas intérpretes que ha ganado la denominada triple corona, al conseguir Óscar, Tony y Emmy.
VOCACIÓN TEMPRANA
Una carrera plagada de éxitos que comenzó con una vocación muy temprana. Ya en su escuela de Londres actuaba en las obras de teatro y cuando acabó el instituto se dedicó enteramente al teatro.
Con solo 18 años fue admitida en el National Youth Theatre y dos años después obtuvo su primer papel protagonista en la obra Antonio y Cleopatra , en la que representó en el Old Vic, y que le valió ser contratada por la Royal Shakespeare Company.
Pude llegar a ser actriz únicamente por la existencia del National Youth Theatre. La forma en que este negocio funciona hace que solo sea posible para los hijos de gente adinerada. Es muy difícil para los de clase trabajadora conseguir entrar en el teatro y por eso el NYT es increíblemente importante, afirma la actriz en unas declaraciones en la web oficial de la compañía.
Cuatro años en la compañía de Shakespeare la catapultaron al Centro de Investigación Teatral de Peter Brooks y desde entonces, incluso en sus períodos más ocupados en el cine, nunca ha dejado de estar presente en el teatro.
PREJUICIOS
El Óscar se lo había llevado en 2006 como protagonista de The Queen, un papel con el que tuvo que superar todos los prejuicios que la audiencia tenía al tratarse de interpretar a una reina viva y en un momento especialmente mediático de la historia reciente, el de la muerte en un accidente de coche de Diana, princesa de Gales. Pese a las reticencias iniciales, la interpretación de Mirren calló todas las voces críticas por el magistral retrato que hizo de la soberana y que la situó desde el primer día de su estreno como la favorita para llevarse el Óscar, como así ocurrió.
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