En las últimas semanas, llenos de convicción y arriesgando nuestra propia integridad física, hemos decidido plantarnos cada miércoles frente a la sede del Consejo Supremo Electoral (CSE), en Managua.
Exigimos elecciones libres y transparentes, apegadas estrictamente a la Ley Electoral. Entre otras, no menos importantes, demandamos que se permita la presencia irrestricta y sin amenazas en todo el proceso a nuestros fiscales. Que estos estén presentes en la conformación de cada Junta Receptora de Votos (JRV), para constatar que las urnas se armen vacías, sin votos previos. Que no existan boletas mas allá de las que corresponde a cada junta. Que se elimine la figura de “Coordinador de Centro”. Que se nos proporcione el padrón electoral fotográfico verdadero. Que se cuenten los votos, sin inventar artimañas para expulsar a nuestros fiscales, con el único fin de introducir votos fraudulentos en las urnas electorales. Que se levanten las actas de escrutinio y de cierre delante de nuestros fiscales, con entrega obligatoria de copias legibles a los mismos. Que se reflejen en las actas de escrutinio y cierre los resultados exactos, sin alteraciones. Que se publique, tanto en cada centro de votación, como en el sistema electrónico del CSE, los resultados por cada JRV. Que se respete la masiva observación nacional e internacional independiente desde la apertura del proceso electoral.
Nuestras demandas pretenden restablecer la oportunidad de un cambio de Gobierno, para precisamente ocuparnos, desde el Gobierno, de restablecer la institucionalidad social de la nación.
Una elección que cumpla con nuestras demandas, otorgaría al pueblo la oportunidad de restablecer la institucionalidad de una fuerza de orden público sin compromisos políticos-partidarios; restablecer la institucionalidad que brinde un sistema judicial que falle apegado a derecho, sin valoraciones político-partidarios; restablecer la institucionalidad para desterrar la exigencia de carné de militante y/ o carta de los CPC o CLS para poder acceder a un trabajo; restablecer la institucionalidad de una educación que deje de utilizarse para adoctrinamiento político-partidario de nuestros niños y jóvenes; restablecer la institucionalidad para procurar una masiva educación técnica no politizada ni partidista pero sí científica; restablecer la institucionalidad para que la educación superior se otorgue por los méritos académicos y de desempeño y no por méritos políticos-partidarios, que solo proporciona egresados sin competencias para el trabajo competitivo y productivo; restablecer la institucionalidad para simplificar el Estado y dejar de convertirlo en refugio y caja chica de la militancia del partido en el poder; restablecer la institucionalidad para engrandecer la clase media y, reducir el castigo económico que sobre ella se ha impuesto; restablecer la institucionalidad para intensamente promover y facilitar la actividad económica y sus actores, eliminando barreras y ese modelo político-partidario actual que mantiene secuestrado el actuar empresarial y sus diferentes agentes económicos; restablecer la institucionalidad para que el país no sea vendido a fuerzas extranjeras en menoscabo de nuestra soberanía, nuestra ecología y de nuestros ciudadanos; restablecer la institucionalidad para desvincular a Nicaragua de conflictos geopolíticos que ningún beneficio traen a nuestro empobrecido pueblo; restablecer la institucionalidad, para que ellos, los que hoy justamente nos oprimen y nos niegan institucionalidad, puedan tener la institucionalidad que les brinde oportunidad de participación libre y plena, con todos sus derechos sociales, económicos y políticos institucionalizados.
El autor es Concejal democrático en Managua.
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