Denis Martínez brindó alrededor de ocho charlas en Nicaragua. LA PRENSA/LISSA VILLAGRA

Denis Martínez predica con su ejemplo

Denis Martínez lloraba, ¡increíble! El lanzador implacable en el montículo ha abierto las puertas de su vida privada y más aún cuando habló de su familia y del momento en el cual se percató de la falta que les hacía a sus hijos.

Denis Martínez lloraba, ¡increíble! El lanzador implacable en el montículo ha abierto las puertas de su vida privada y más aún cuando habló de su familia y del momento en el cual se percató de la falta que les hacía a sus hijos. Denis se despojó de su vestimenta de astro del beisbol y actuó como un esposo, padre y ser humano ejemplar, mientras los 360 alumnos, desde niños hasta adolescentes del Colegio Mi Redentor escuchaban poseídos la amena charla de Martínez.

“El Presidente”, como se le conoció en el deporte, tocó la perfección en el beisbol, pero la dejó a un lado, en esta oportunidad se refirió al hombre imperfecto en la búsqueda de Dios, el encaminarse por el sendero de lo correcto y de las prioridades que como jóvenes los estudiantes deben de tener; “primero el estudio, después el deporte y otra actividad para que se mantengan ocupados y sean personas de bien”, explicaba Martínez.

“Lucha por tus metas” era el tema central de la conversación que se tornó aún mejor en la etapa de preguntas y respuestas, al momento en que una joven dijo: “¿Cómo Denis puede cultivar tanta humildad a pesar de ser una estrella?” Martínez agradeció por considerarlo humilde, entretanto sus ojos reflejaban el resultado de una vida sin espejismos, sin sombras de dudas ni cortinas dónde esconderse.

Ahí abajo del púlpito Martínez supo el significado de las buenas andanzas y conoció la magnitud que tuvo su enderezamiento bajo la promesa de Dios, al momento de enterrar el alcohol.

“Las personas tienen que darse cuenta y mantener siempre presente de dónde son y cómo fue que salieron, así como yo desde la pobreza, ustedes cuando se conviertan en profesionales tengan eso siempre presente”, contestó.

LA COSECHA

“Es tiempo de brindar un poco de lo que sé de la vida y compartir con la gente que estará en un futuro a cargo de un país. Los jóvenes y niños tienen metas y anhelos y si tres o cuatro cuando pase el tiempo recuerdan mis palabras y el luchar por sus metas sería un orgullo para mí, es como los que suben a las Grandes Ligas, muchos se quedan, pero suben los dedicados”, indicó Martínez.

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